La economía mundial con muchos focos de incendio

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La economía mundial con muchos focos de incendio

La probabilidad de que numerosos países en desarrollo enfrenten crisis simultáneas de crecimiento, energía, alimentos y deuda es inquietantemente alta. Si ese escenario se materializa, los efectos se extenderán mucho más allá de los países afectados, y abarcarán mucho más que la economía y las finanzas (Michael Spence, Premio Nobel de Economía)

Es comprensible que grandes perturbaciones a la economía mundial, como la invasión rusa de Ucrania se lleven la mayor parte de la atención. Pero está surgiendo pequeños focos de incendio distribuido que pueden ser igual de trascendente para el bienestar económico a más largo plazo. Con el tiempo pueden fundirse en un solo fuego tan peligroso como el gran incendio inicial. Además de muerte y destrucción a gran escala, y desplazamiento de millones de personas, la guerra está impulsando fuertes vientos estanflacionarios en toda la economía mundial. El daño resultante (encarecimiento de alimentos y energía o nuevos trastornos en cadenas de suministro) no se puede contrarrestar fácil o rápidamente con ajustes de políticas a nivel nacional. En la mayoría de países, las consecuencias económicas inmediatas incluyen más inflación, menos crecimiento, aumento de desigualdad y mayor inestabilidad financiera. Para el sistema multilateral es más difícil obtener coordinación transfronteriza de políticas necesaria para dar respuesta al cambio climático, pandemias y migraciones con riesgo de muerte. Se necesita una iniciativa multilateral preventiva de reestructuración y alivio de deudas que dé a países sobreendeudados y acreedores sobreexigidos espacio de maniobra esencial para lograr soluciones ordenadas. Y es crucial un abordaje multilateral coordinado que reduzca el riesgo de que actores no quieran hacer su parte; es necesario garantizar reparto equitativo de costos entre acreedores oficiales y en relación con prestamistas privados; es fundamental reforzar reservas de 'commodities' y mecanismos financieros de emergencia para reducir el riesgo de hambrunas y disturbios por falta de alimentos, y para contrarrestar la inclinación de prohibir exportaciones agrícolas o buscar protección en la acumulación excesiva de recursos. Los gobiernos de países ricos tienen que proveer más ayuda oficial al desarrollo para colaborar con las iniciativas de reforma de los países receptores, en condiciones extremadamente favorables, por medio de préstamos a tasa reducida y plazos generosos, o mediante subvención. Sin un progreso más rápido en estas áreas, los pequeños focos de incendio distribuidos perjudicarán el bienestar económico mundial, al debilitar más el crecimiento, aumentar el riesgo de recesión e impulsar mayor inestabilidad financiera. Esto agravaría los desafíos migratorios actuales, obstaculizaría la lucha contra el cambio climático y demoraría la campaña mundial de vacunación, esencial para una convivencia más segura con la covid-19. Estos problemas promoverán inestabilidad geopolítica en momentos en que el sistema internacional está sometido a crecientes presiones de fragmentación. Los países ricos han mostrado unidad impresionante para ayudar a Ucrania a enfrentar la invasión rusa. Ahora deben mostrar el mismo grado de determinación para proteger el bienestar de sus ciudadanos y de todo el mundo frente a la acumulación de desafíos económicos y financieros. El objetivo de las autoridades debe ser evitar que los muchos focos económicos de incendio que se iniciaron en diversas partes, resultado del conflicto en Ucrania, terminen causando un segundo infierno devastador que destruya vidas y los medios de vida de numerosas personas entre las más vulnerables del mundo.