Límites
Después de entender esas realidades tan diversas, cada periodista, productor, guionista o comentarista...
¿Quién los pone? ¿Quién debería ponerlos en público? ¿Estamos preparados para la autorregulación? ¿Es mejor que alguien, más arriba, nos regule? Cuando nadie nos ve, sabemos hasta dónde podemos llegar, cuál es esa línea que no nos permitimos cruzar. Esa línea es personal, pero elástica: la estiramos y aflojamos según la influencia que tengan en nosotros cualquier religión que hayamos conocido, las normas de la familia, las leyes del país en que vivimos. Ejercemos el periodismo o cualquier otra profesión aplicando nuestros parámetros de lo que es correcto o no… y todos nos hemos equivocado varias veces. Pero los errores deben traer aprendizajes, disculpas sinceras, argumentos sólidos y cambios reales. Lo de Luis Eduardo y Andersson fue un error gravísimo. Un exceso que me llevó a pensar: “¿cómo nadie vio venir los efectos de poner dardos en la cara de una persona e insultarlo?”, “¿no hubo un filtro?”. Y como la violencia trae más violencia, no solo vino el veredicto de la audiencia: también hubo insultos gráficos y textuales, posiciones extremas, vandalismo. Ningún ganador. Hay que recalcar que el del domingo no fue el único exceso de la televisión abierta. Tenemos programas que lucran de la vida privada y otros que explotan las tragedias reales de sus conductores. Eso no es normal ni aceptable en una sociedad de derechos. Entonces, ¿es la censura la solución? Luis Eduardo y Andersson pueden ser señalados por sus formas y muchas veces he estado completamente en desacuerdo con sus comentarios y conclusiones, pero ninguno debería ser censurado desde un poder que se ejerce verticalmente. Acá el llamado es a todos quienes tenemos espacios de opinión y creamos contenido en cualquier medio: nos falta aprender empatía, equidad y respeto para evitar discriminar a las personas por sus orígenes, por sus tendencias políticas, por su situación económica, su género o su orientación sexual. Después de entender esas realidades tan diversas, cada periodista, productor, guionista o comentarista tomará algo que, espero, pueda reubicar ese límite que no cruzaremos ni por todos los likes del mundo.