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Arturo Moscoso | Cada vez menos democracia

Avatar del Arturo Moscoso Moreno

El proceso de democratización iniciado con la salida del poder del gobierno correísta, se frenó y ha empezado a revertirse

Varieties of Democracy (V-Dem), no es opinión coyuntural, es, probablemente, el esfuerzo académico más serio que hoy existe para medir la democracia. Desde la Universidad de Gotemburgo, cientos de expertos evalúan países utilizando más de 600 indicadores que van desde elecciones hasta controles efectivos del poder. No mide estados de ánimo, mide instituciones. Y cuando las instituciones empiezan a fallar, V-Dem lo registra con precisión casi quirúrgica.

Su informe 2026 es preocupante e incómodo de leer. La democracia en el mundo ha retrocedido a niveles de 1978. Tres de cada cuatro personas viven bajo regímenes autoritarios y las democracias liberales son casi una especie en peligro de extinción. Eso sí, no hay tanques en las calles ni juntas militares, pero hay algo más eficaz y perverso: gobernantes que erosionan libertades, debilitan controles y concentran poder, todo en nombre de causas alimentadas por una polarización creciente.

América Latina, que alguna vez fue protagonista de una esperanzadora historia de transición democrática, ya ha perdido su papel. Si bien sigue siendo relativamente democrática, lo es cada vez menos. El entusiasmo inicial se ha ido diluyendo en populismo, polarización, liderazgos personalistas y una creciente tolerancia a soluciones rápidas para problemas complejos, todo alimentado por una inequidad en constante aumento.

Y en ese contexto, Ecuador no es una excepción. El informe es claro cuando habla del país. El proceso de democratización iniciado con la salida del poder del gobierno correísta se frenó y ha empezado a revertirse. Lo que en principio era una corrección se está convirtiendo en una recaída. La fórmula es conocida e incluso predecible: cooptación de los controles institucionales y menos libertad de expresión.

Todavía no estamos en la lista de países autocratizadores, pero eso no debería tranquilizarnos. Porque las democracias ya no se rompen de golpe, se van desmoronando de a poco mientras seguimos llamándolas democracias. V-Dem mide la democracia. El problema es que, cuando la mide, cada vez encuentra menos.