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Diario Expreso Ecuador
Columnista Invitado

El regreso al crecimiento basado en infraestructuras

China impulsa su economía con inversión en infraestructura ante débil demanda y busca sostener el crecimiento en el PIB.

El aumento de la inversión pública refuerza la estrategia china para estabilizar su economía y mantener el crecimiento.

El aumento de la inversión pública refuerza la estrategia china para estabilizar su economía y mantener el crecimiento.Archivo

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El crecimiento interanual del 5 % del PIB chino en el primer trimestre refleja una recuperación tras la desaceleración registrada durante la segunda mitad de 2025. También destaca el aumento del índice de precios al productor en marzo, que subió un 0,5 % después de 41 meses consecutivos en terreno negativo. Sin embargo, la demanda efectiva sigue siendo insuficiente, por lo que las autoridades probablemente mantendrán políticas fiscales y monetarias expansivas, aunque vigilando factores externos como el precio del petróleo.

Inversión en infraestructura como motor clave

El dato más relevante del año es el fuerte repunte de la inversión en infraestructuras, que pasó de una caída del 2,2 % en el primer trimestre de 2025 a un crecimiento del 8,9 % entre enero y marzo. A diferencia de Estados Unidos y Europa, donde la política macroeconómica se enfoca principalmente en empleo e inflación, China utiliza la inversión pública como herramienta directa de estabilización económica.

Desde las reformas iniciadas en 1978, el gobierno chino ha respondido a los períodos de debilidad económica incrementando la inversión en infraestructuras. Esto se vio claramente en 2009, cuando lanzó un paquete de estímulo de cuatro billones de yuanes tras la crisis financiera global. La estrategia buscó impulsar el crecimiento mediante inversión y no mediante consumo directo. La inversión en infraestructuras creció entonces un 44 %, permitiendo a China evitar una caída del PIB y aumentar significativamente su participación en la economía mundial. No obstante, esta política también generó efectos negativos: proyectos poco útiles, exceso de capacidad, riesgos financieros, endeudamiento local y una burbuja inmobiliaria. Muchos economistas consideraron que el estímulo de 2009 había sido excesivo y cuestionaron la eficacia futura de la inversión pública como motor económico.

Entre finales de 2022 y comienzos de 2023, el gobierno volvió a identificar la insuficiencia de demanda agregada como un problema central. Desde 2024 implementó medidas para estimular el consumo, como subsidios para vehículos, vales de consumo, ayudas sociales y apoyo a sectores culturales y turísticos. En 2025, el presupuesto destinado a estas políticas alcanzó entre 600.000 y 700.000 millones de yuanes.

Pese a ello, las ventas minoristas siguieron desacelerándose. El consumo depende de los ingresos presentes, de las expectativas futuras y de la riqueza de los hogares. Sin un aumento sostenido de la renta disponible y sin estabilidad patrimonial, los estímulos temporales no generan un crecimiento duradero. Además, una expansión excesiva de subsidios podría derivar en inflación.

Por esta razón, la inversión en infraestructuras continúa siendo considerada una herramienta más eficaz. Diversos estudios muestran que posee un fuerte efecto multiplicador: primero aumenta los ingresos de las empresas y luego impulsa el consumo y la inversión privada.

China considera además que todavía existe amplio margen para nuevas infraestructuras, especialmente dentro del 15.º Plan Quinquenal, que incluye redes de transporte, energía, telecomunicaciones y capacidad de cómputo. Las previsiones estiman inversiones cercanas a 40 billones de yuanes. El gobierno sostiene que la fortaleza fiscal y el elevado ahorro interno permiten financiar estos proyectos, por lo que espera mantener un crecimiento anual del PIB de entre 4,5 % y 5 % en 2026.

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