Perversidad y deshonestidad para un video
El video no menciona los nombres de todos y cada uno de los funcionarios que tuvieron en sus manos las decisiones para que se entregara el dinero a los ladrones

José Julio Neira, secretario de la Administración Pública, en una foto de archivo.
Para incluir a Ecuavisa y Expreso en un video e involucrarlos en el robo de 104 millones de dólares del caso Progen, como hizo José Julio Neira, se necesitan, entre otras cosas, ser mentiroso, perverso, manipulador y deshonesto. Mentiroso, porque nada más alejado de la realidad que insinuar que estos dos medios, que han sido los más agudos en el seguimiento del caso Progen, puedan estar vinculados con quienes se alzaron con el dinero. ¿Qué tienen que ver Expreso y Ecuavisa con la decisión de entregarle 104 millones de dólares a una empresa a cambio de chatarra pintada? Los únicos relacionados con la estafa son quienes tuvieron la facultad de concretar el negocio, y Neira lo sabe.
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Perverso: la única explicación para que alguien haya involucrado a dos medios que no tienen la más mínima facultad de regalar millones de dólares del erario público es la perversidad. Hay que ser perverso para editar un video sobre Progen en el que aparecen los logos de Ecuavisa y Expreso como si fueran parte de la red criminal. Si a eso se agrega que en el video esos logos aparecen junto a imágenes de billetes e incluso de Xavier Jordán, perfectamente se puede decir que la perversidad alcanza niveles particularmente agudos. Hay que ser un campeón de la perversidad para hacer eso.
Manipulador: porque para concebir y difundir un video cuyo único propósito es blindar a los auténticos ladrones, hay que ser manipulador. Los casi cinco minutos del video constituyen un burdo intento de manipular a la opinión pública y, para lograrlo, Neira se vale incluso de documentos cuya autoría se atribuye, pese a que se sabe que fueron publicados hace un mes por, entre otros medios, Ecuavisa y Expreso.
Deshonesto: la característica más necesaria para producir ese video, tanto en lo visual como en lo conceptual, es la deshonestidad. Deshonestidad pura y dura. Esta es, además, la característica principal, porque engloba a todas las anteriores. El video no menciona -porque, obviamente, su intención es proteger a los choros- los nombres de todos y cada uno de los funcionarios que tuvieron en sus manos las decisiones para que se entregara el dinero a los ladrones. Todos: desde quienes contactaron a Progen, redactaron los contratos y los aprobaron, hasta quienes hicieron los pagos y recibieron el material basura, fueron prolijamente ignorados por Neira en el video. Y para hacer eso se necesita ser deshonesto hasta el tuétano.