Propaganda política denigrante que explota la ignorancia
Lo que se explota en este caso es la ignorancia del pueblo
No soy experto en publicidad, como probablemente sí lo sean los diseñadores de la propaganda política de los diferentes candidatos. Sin embargo, sí me siento en capacidad de opinar sobre su contenido. Hay una que resalta una intención de aparente contradicción, pero que resulta denigrante para un ser humano. Utilizar la definición de borregos, que se endilga a los no pensantes, a seguidores incondicionales y no racionales, como una manera de identificar una campaña, me parece que se acerca más al desprecio a la calidad de ser humano que a una intención, aparentemente jocosa, de promover una candidatura. Si recurrimos a los calificativos que se les dio a los obedientes incondicionales, que los etiquetaban como incapaces de pensar por sí mismos, entonces quienes opten por esa candidatura se identifican a sí mismos como autómatas, zombies, sumisos, carentes de razonamiento propio. Si la intención es la psicología inversa, seguro pegará en los que ya se ubican en esa categoría, que lo tomarán de manera jocosa, pero quienes no somos fanáticos ni dogmáticos y miramos con pesadumbre que haya estrategas políticos que atenten directamente contra la dignidad humana. Lo que se explota en este caso es la ignorancia del pueblo, la tendencia a tomar bromas como un motivo de reírse, pero no analizar el mensaje. Que se los compare con una especie animal caracterizada por ser seguidora incondicional, atenta contra la calidad de seres pensantes y los denigra. Habrá seguidores que lo consideren una apuesta genial. Ya se vio en redes sociales la reacción de un expresidente. De llegar a ganar esa candidatura, considerarán que todos los que votaron por ella y todo el pueblo de Ecuador, al que le toca representar, están en esa condición denigrada.
José M. Jalil Haas