Pensar, opinar, hablar
Entonces, la mejor noticia es que el presidente rechace aquel cuerpecillo legal parido en las entrañas de la Asamblea dirigido contra esta libertad fundamental
La libertad de expresión es un derecho fundamental, una raíz del derecho natural que se deriva del concepto de tolerancia de la Ilustración. Es parte del mecanismo con el cual funciona la democracia, sin el cual hay dictadura. Han atentado contra ella varias veces en nuestro país, en especial durante el Gobierno de Correa.
Para hablar, primero hay que pensar y después opinar. Cualquier persona puede hacerlo. La guía para este método parte del vocablo griego ‘aletheia’ y va después al latino ‘verum’.
Para pensar hay que interpretar lo que ocurre. Hecho ello, describirlo y decir los motivos. El último paso, hablar, consiste en poder combinar las tres formas y dar un producto acabado. Eso se lo hace innumerables veces en el periodismo, antesala de la literatura más desarrollada.
Hacer todo lo contrario equivale a la propaganda, cuyos adeptos nazis eran de la peor especie, inmorales, corruptos, de apariencia asquerosa. Eso se repite muchas veces y lo vemos todos los días. La cuestión está en encontrar las diferencias.
Entonces, la mejor noticia es que el presidente rechace aquel cuerpecillo legal parido en las entrañas de la Asamblea dirigido contra esta libertad fundamental.
Francisco Bayancela González