La lucha sin tregua que debemos respaldar
Para enfrentar este descomunal descalabro causado por Correa y sus aliados, los ciudadanos debemos respaldar la gestión del presidente Lasso
Quién iba a imaginar que en la mente de aquel joven ciudadano de apariencia inofensiva, que caminaba taciturno y solitario por una calle de Quito (según el video que circuló), habitaba una severa patología que más adelante detonó incontenible por efecto del exceso de poder acaparado, nunca antes por él ni por el país imaginado. Tampoco pudimos vislumbrar que en su mente bullían la insatisfacción por su pobreza mal asumida, el odio y una monstruosa codicia, puesto que pronto empezó a construir, con ayuda de sus cercanos secuaces, un andamiaje de corrupción, amparado en la nueva Constitución hecha a su medida y con el apoyo de asambleístas afines, lo que le permitió mediante continuos fraudes asirse al poder durante una década.
Con rostro atormentado y descompuesto que refleja las culpas y demonios que corroen su mente, el ahora prófugo de Bélgica despotrica a toda hora con su mentiroso discurso, convencido de su realidad paralela, a lo que se suma la diaria arremetida de sus asalariados que repletan las redes con infundios, insultos y calumnias, llevando a cabo así la millonaria campaña de desinformación (irónicamente financiada con los fondos atracados) para desprestigiar al actual Gobierno, pretendiendo confundir el raciocinio del ciudadano de a pie, con la cacareada cantaleta de que durante el período de Correa estábamos mejor, y que su retorno estaría a la vuelta de la esquina; para entonces sí desencadenar la venganza contra sus opositores (tal como lo ha manifestado) y de ‘un solo plumazo’ borrar sus condenas y juicios pendientes... Sobre esto, a las organizaciones defensoras de derechos humanos les falta mucho por decir y hacer.
Para enfrentar este descomunal descalabro causado por Correa y sus aliados, los ciudadanos debemos respaldar la gestión del presidente Lasso, en una lucha conjunta que ya empezó y debe continuar sin tregua, hasta el final, para salvar nuestro futuro y el progreso del país.
Leonardo Cueva Piedra