Innovación educativa integral

La realidad demanda que el Gobierno ejecute una verdadera innovación pedagógica integral para revertirlo

La crisis educacional tiene que ser revertida inaplazablemente con una reforma curricular que interiorice valores humanos, urbanidad y probidades cívicas que se deben imponer en el nuevo paradigma educativo; y ajustarse al Plan de Estudios o Pénsum Académico, ponderando condiciones competitivas que determinen la formación e instrucción holística y pluridimensional del individuo, una educación integral para producir sujetos idóneos, competentes y eficientes con habilidades y destrezas cognitivas, razonamientos lógicos; que admitan la autocrítica y crítica propositiva; practiquen experticias que generen funcionalidad eficaz en contextos técnicos, científicos, académicos, artísticos, comerciales, industriales, ambientales, comunicacionales, deportivos, artesanales, etc.; que promuevan neoprocesos sociales en interconexión con el Plan Nacional de Desarrollo. En el descalabro educativo, desde 2007 a 2017, se constriñó la libertad de pensamiento, se corroyó la moral, la urbanidad y el civismo de los estudiantes; se violaron derechos humanos y constitucionales de alumnos, maestros, padres y comunidad; se restringió la libertad de expresión y se secuestró la democracia en el contexto social; se cambiaron mallas curriculares; se dictaron normas y leyes esclavizando a docentes y escolares; se editaron textos con orientaciones afines al SSXXI para adoctrinar a nuestra niñez y juventud; destruyeron los principios de nuestra realidad histórica; y un sinfín de hechos que menoscabaron a la patria. La realidad demanda que el Gobierno ejecute una verdadera innovación pedagógica integral para revertirlo.

 MSc. Juan Marín Larreta