La Iglesia no es la responsable
Sus miembros son libres y responsables de su actuación en la vida
Una institución de la Iglesia, cuya misión es únicamente preocuparse por transmitir el mensaje evangélico de Nuestro Señor; sus enseñanzas doctrinales, dedicándose al fortalecimiento espiritual de sus miembros, sin vinculación con ningún partido político alguno, no puede ser, de ninguna manera, responsable del mal accionar de sus miembros en las actividades que fueren. Sus miembros son libres y responsables de su actuación en la vida. Su ineptitud para realizar las actividades que les encomendaron en su cargo, su bajo nivel de moral para actuar con una conciencia recta y cierta, su tibieza no has sido enseñados por la institución que les ha brindado la formación espiritual. Es cierto que a veces nos encontramos con malos miembros de una institución de la Iglesia, pero también vemos buenos miembros: honestos, leales, firmes en su postura, apóstoles del bien. De tal manera que no confundamos. Una cosa es la buena doctrina que enseña una institución de la Iglesia, y otra muy diferente es la manera de captar y poner en práctica esa buena doctrina. Depende del corazón del miembro, no de la institución.
Mario Monteverde Rodríguez