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Diario Expreso Ecuador

 

Generación de la regla de cálculo

Gratificante momento cuando nos volvimos a ver en el homenaje tras muchos años

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No hay mejor muestra del desarrollo de un pueblo que el bienestar de sus habitantes, contexto donde el ingeniero civil tiene mucho que ver: centrales hidroeléctricas, carreteras, agua potable, alcantarillado, vivienda y otras obras que el profesional tiene como deber para con la patria. Loor a este sacrificado profesional en su día, celebrado el 24 de mayo. Los compañeros de promoción que han cumplido 50 años de exitoso apostolado, con sobrada razón han sido homenajeados por el Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha, gesto que excita a mi memoria al recuerdo de preciosos años, donde jóvenes alegres e inquietos conquistábamos el mundo en la segunda mitad de la década de los 60, siempre con la regla de cálculo bajo el brazo (no había calculadora, menos computadora). Llenos de esperanza recibíamos las enseñanzas de sabios maestros que con sobria vocación compartían generosos su conocimiento y experiencia, como Alejandro Segovia, Antonio Salgado y el carismático chapa Saa, con quienes los exámenes sí eran pruebas de aptitud. Pasó raudo el tiempo y al fin egresamos en 1971, hasta allí juntos, y en adelante, competencia; pero faltaba el título, que con una pizca de experiencia se obtuvo en 1973. Gratificante momento cuando nos volvimos a ver en el homenaje tras muchos años: gordos, canosos, sin pelo. Ironía de la vida, ayer llenos de vitalidad, ahora lentos, disminuidos, con movilidad limitada, transformación, fugas, producto de la dictadura del tiempo, pero siempre con la regla de cálculo, ahora transformada, compañera fiel de duras y difíciles batallas, antes basada en logaritmos, ahora en algoritmos. Felicidades colegas de la generación de la regla de cálculo.

Marco A. Zurita Ríos

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