Entrar en razón
Las situaciones no debemos, ni tampoco podemos como seres pensantes con capacidad de discernimiento, empeorarlas. Hemos de entrar en razón, comenzando por el cultivo de un corazón abierto para poder incorporarse al don de la clemencia, que es lo que verdaderamente nos hace humanos. Es vital volcarse en la misión de consolar a los que caminan a nuestro lado. Lo prioritario es salir de nuestro aislamiento, dejarnos acompañar, reflexionar conjuntamente sin acudir a los abecedarios violentos, activar nuestro sentido de la verdad y del bien, para confluir en un espíritu de entendimiento mutuo. Donde cohabiten tropas, pongamos diálogo sincero. Cualquier escalada de bombardeos nos hace retroceder a fuegos ya sufridos. Dejemos la necedad de autodestruirnos. Propiciemos otras atmósferas más sabias y armónicas, que cultiven espacios de concordia, universalizando el oírse. Nos toca, como generación avanzada en el campo de las tecnologías, desterrar y destronar de nuestra pantalla visual, aquello que nos divide con afán irracional e irresponsable. El derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos están ahí, para cumplirlas.
Víctor Corcoba