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Diario Expreso Ecuador

Nuevas elecciones y nuevas encuestas

Las encuestas electorales no predicen resultados: muestran una fotografía de las preferencias ciudadanas y pueden ayudar a los candidatos a corregir estrategias

Las encuestas permiten conocer tendencias, intención de voto y percepción ciudadana, pero sus resultados deben interpretarse de acuerdo con su metodología y alcance.

Las encuestas permiten conocer tendencias, intención de voto y percepción ciudadana, pero sus resultados deben interpretarse de acuerdo con su metodología y alcance.ARCHIVO

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Cada vez que se anuncia una elección aparece la misma pregunta: ¿quién va ganando? Y enseguida otra: ¿qué dicen las encuestas? Como si fueran un oráculo capaz de anticipar quién ocupará el despacho principal después de las urnas. Pero una encuesta no adivina el futuro ni garantiza resultados. Es una fotografía del estado de ánimo, las preferencias y percepciones de los ciudadanos en un momento determinado. Una encuesta es una fotografía, no una película.

La encuesta como radiografía electoral

Una mala encuesta puede llevar a conclusiones equivocadas, pero una buena encuesta mal interpretada puede causar el mismo daño. Una investigación seria debe permitir conocer fortalezas, debilidades, tendencias, intención de voto, rechazo, percepción de gestión, problemas prioritarios y, sobre todo, dónde una candidatura está perdiendo terreno.

Una encuesta no debería alimentar el ego del candidato ni fabricar titulares favorables. Debería funcionar como una radiografía médica: mostrar qué está bien, qué está mal y dónde está el problema. La encuesta no es el tratamiento, es el diagnóstico. Si una radiografía revela una fractura, cambiar de médico porque no nos gustó el resultado sería absurdo. Sin embargo, en política todavía hay candidatos que prefieren despedir al encuestador antes que corregir aquello que los ciudadanos están señalando.

Medir no sirve si no se sabe interpretar

Las próximas elecciones traerán nuevos porcentajes, titulares y triunfalismos. También deberían traer una cultura diferente de interpretación. Una encuesta no debe declarar vencedores anticipados ni justificar derrotas; debe ayudar a tomar decisiones, corregir estrategias y comprender al elector. Detrás de cada porcentaje existe una persona con preocupaciones, expectativas, decepciones y esperanzas.

Las encuestas no tienen la culpa de que algunos quieran convertirlas en profecías. Su verdadero valor está en ayudarnos a mirar la realidad con precisión, respetando sus límites y metodología. Una campaña que no mide camina a oscuras; pero una que mide y no sabe interpretar lo que mide, camina igualmente hacia el precipicio.

Al abrir nuevamente la radiografía electoral, lo importante no será quién salió más bonito en la fotografía, sino quién tuvo la inteligencia para entenderla y actuar a tiempo.

Francesco Aycart Carrasco

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