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Diario Expreso Ecuador

El futuro de nuestra ciudad sigue en nuestras manos

Las elecciones seccionales definirán quién administrará las ciudades. Conocer a los candidatos y exigir resultados también es responsabilidad ciudadana

Las elecciones seccionales son una oportunidad para elegir autoridades con preparación, capacidad y honestidad.

Las elecciones seccionales son una oportunidad para elegir autoridades con preparación, capacidad y honestidad.ARCHIVO/ EXPRESO

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Cada vez que se aproximan unas elecciones seccionales, muchos ciudadanos parecen entrar en piloto automático: escuchamos promesas, asistimos a mítines, vemos fotografías cuidadosamente editadas en redes sociales y repetimos frases de campaña. Al momento de votar, terminamos eligiendo a quien nos cayó mejor, habló más bonito o pertenece al partido con el que simpatizamos, olvidando que en estas elecciones no solo decidimos quién ocupará un cargo público, sino quién administrará la ciudad donde vivimos, trabajan nuestras familias y aspiramos construir un mejor futuro.

Votar con responsabilidad

Mientras la política nacional suele dividir opiniones, la política local debería despertar responsabilidad. El alcalde, los concejales y las demás autoridades seccionales toman decisiones que afectan directamente nuestra vida cotidiana: el estado de las calles, el acceso al agua potable, la planificación urbana, la seguridad, el comercio y los espacios públicos. Resulta preocupante que muchas personas dediquen más tiempo a comparar un teléfono celular antes de comprarlo que a conocer la trayectoria, las propuestas y la capacidad de quienes administrarán recursos que pertenecen a todos.

Ciudadanos, no espectadores

Como sociedad también hemos cometido un error: delegar por completo nuestra responsabilidad ciudadana. Elegimos autoridades y desaparecemos del escenario público hasta que una obra no se ejecuta, una promesa se incumple o llega una nueva campaña. Sin embargo, las mejores ciudades no dependen únicamente de buenos gobernantes, sino también de ciudadanos informados, participativos y vigilantes. El control social no es confrontación, sino una obligación democrática.

El futuro de la ciudad

Las próximas elecciones representan una oportunidad para demostrar que hemos aprendido de los errores del pasado. Que ya no nos convencen los grandes discursos ni las promesas vacías, sino la preparación, la capacidad y la honestidad. También son una ocasión para asumir que el futuro de nuestra ciudad no dependerá solo de quien resulte electo, sino de nuestra disposición para exigir resultados, respaldar las buenas decisiones y rechazar aquello que perjudique al bienestar colectivo. Las autoridades pasarán y los partidos cambiarán, pero la ciudad seguirá siendo el hogar de nuestros hijos y nietos. Por eso, antes de marcar una papeleta, recordemos que el futuro de nuestra ciudad sigue en nuestras manos.

Francesco Aycart Carrasco

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