Próximas elecciones seccionales
Guayaquil enfrenta deudas en urbanismo, movilidad y áreas verdes en medio de las elecciones seccionales de noviembre próximo.

La falta de planificación y espacios verdes evidencia los retos urbanos que arrastra la ciudad en los últimos años.
Próximos a las elecciones seccionales, es fundamental que la ciudadanía escoja adecuadamente a sus autoridades. En ellas deben primar, entre otros aspectos, conocimientos en urbanismo, administración y, sobre todo, la comprensión de lo que significa la función pública: un verdadero servicio a los demás.
Falta de planificación urbana y deuda ambiental
En el caso de Guayaquil, el reordenamiento territorial y la distritalización constituyen una deuda pendiente de las últimas administraciones. No se ha pensado en un Guayaquil metropolitano ni en los beneficios que ello implicaría, en especial en materia tributaria.
El tema ambiental no es ajeno a estas necesidades. Las áreas verdes siguen siendo deficitarias; vivir en Guayaquil es “habitar en un desierto de cemento”. Faltan árboles que protejan y den sombra, lo que expone a la población a enfermedades de la piel por la radiación ultravioleta. La creación de un gran parque metropolitano, un verdadero pulmón ecológico, sigue siendo una obligación incumplida. Ni siquiera se cumple con el estándar de 9 m² de área verde por habitante recomendado por la OMS, pese a que se afirma lo contrario. Este espacio podría ubicarse donde hoy se asienta la obsoleta Universidad Estatal, extendiéndose hasta los ramales del Estero Salado e integrándose con la zona del Paraíso y sus cerros, cubriendo sectores como la Ferroviaria. A su vez, la universidad debería trasladarse a Los Samanes, donde podría construirse un verdadero campus universitario con todas las facilidades necesarias. La recuperación del Estero Salado, su plancton y ramales debe ser objetivo crucial dentro de esta visión ambiental.
Movilidad y recuperación del centro de Guayaquil
La movilidad, circulación y transporte representan otra gran deuda. Se requieren nuevos corredores viales que descongestionen el tráfico y un sistema moderno que reemplace a la maquillada Metrovía y conecte eficientemente a todo el Guayaquil metropolitano.
Recuperar el centro de y convertirlo en un espacio turístico y amigable sigue siendo tarea pendiente. La construcción de edificios de parqueo permitiría liberar calles y veredas para una movilidad más fluida y segura. La calle Panamá, por ejemplo, debe corregirse y mejorarse, en especial en su oferta gastronómica.
Ojalá estas propuestas sean consideradas por quienes aspiran a dirigir nuestra querida -y hoy descuidada- ciudad.
Antonio Martínez González