¿Debe Ecuador invertir USD 100 millones en una nueva sede del MUNA?
La propuesta de construir una nueva sede para el Museo Nacional (MUNA), con una inversión de $ 100 millones, reabre el debate sobre el uso de recursos públicos

Exhibición. Dos personas recorren la muestra en el MuNa de Quito, que ha sido preparada con obras de la artista plástica Judith Gutiérrez.
¿Debe Ecuador gastar 100 millones de dólares en una nueva sede para el MUNA? No. Dos décadas ocupando un espacio dentro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) en Quito demuestran que la galería de esta institución y la antigua colección del Banco Central han podido convivir, aunque de manera peculiar. Separadas por paneles de vidrio y con accesos independientes, ambas exhiben colecciones relacionadas con las mismas épocas, artistas y obras.
MUNA y Casa de la Cultura: dos colecciones, un mismo propósito
Lo lógico sería integrarlas en una sola institución. Tanto la CCE como el MUNA forman parte del Estado y dependen de los mismos recursos públicos. De hecho, crear un verdadero Museo Nacional de Artes debería ser el primer paso para establecer un Sistema Nacional de Museos, una necesidad evidente para el país.
La conveniencia de mantener dos museos con fines idénticos se debilita aún más por la ubicación prevista para el nuevo MUNA: un complejo nudo vial entre las avenidas República y Eloy Alfaro. Además, el terreno, de apenas 13 mil metros cuadrados, resulta insuficiente y la cercanía al parque La Carolina no resuelve las futuras necesidades de expansión.
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En contraste, la CCE dispone de espacios adecuados para ese crecimiento. Su edificio, diseñado por René Denis Zaldumbide, constituye un verdadero hito urbano. Además, el museo compartido forma parte de un importante núcleo cultural rodeado por universidades como la Central, Andina, Simón Bolívar, Salesiana, Politécnica Nacional y Flacso, además del Centro Cultural del Bicentenario.
Expuse estas razones a la viceministra de Cultura en febrero pasado. La funcionaria señaló que la decisión había sido tomada al más alto nivel, dando a entender que era irreversible.
El Colegio de Arquitectos (CAE) debería promover un foro público para debatir un asunto tan trascendente. Técnicos, autoridades, asesores del Ministerio de Educación y Cultura y el propio presidente de la República tendrían que reflexionar sobre su responsabilidad: un museo nacional no se planifica ni construye desde la improvisación. Lo ocurrido con la fastuosa sede de Unasur debería servir como ejemplo de lo que no debe repetirse.
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