Desprotección para el artesano, profesional y pueblo
La inseguridad y las extorsiones en Ecuador evidencian fallas institucionales y crisis de control estatal que perjudica a la población.

Negocios, obras públicas y espacios comunitarios enfrentan el impacto de la violencia y el crimen organizado en el país.
La situación en Guayaquil, Guayas y Ecuador refleja una profunda crisis de seguridad, institucionalidad y protección ciudadana. La expansión de la narcodelincuencia y la corrupción ha afectado gravemente a pequeños negocios y obras públicas, evidenciando la ineficacia de autoridades y entidades estatales.
Extorsiones y crimen afectan a negocios y profesionales
Los artesanos y microempresarios enfrentan extorsiones (vacunas), que han provocado el cierre de negocios e incluso la muerte de propietarios al negarse a pagar. Casos en sectores como Pascuales evidencian la gravedad del problema, con ciudadanos asesinados sin una respuesta efectiva de las autoridades. Esta problemática también alcanza al ámbito profesional y a la ejecución de obras públicas, afectadas por irregularidades. El asesinato de los ingenieros Xavier Morán y Kenny Pinto en febrero de 2024, en Flor de Bastión, mientras realizaban labores de fiscalización, refleja la vulnerabilidad frente al crimen organizado.
A pesar de contar con sistemas de videovigilancia y recursos tecnológicos, no existe un seguimiento eficaz de los delitos ni procesos judiciales contundentes. Instituciones públicas y fuerzas del orden han demostrado falta de coordinación, sin generar políticas claras ni acciones estructurales para combatir la delincuencia.
Además, espacios públicos como parques se han convertido en focos de inseguridad y consumo de drogas, mientras servicios básicos, incluso en cementerios, son afectados por extorsiones, evidenciando un deterioro del tejido social y del control estatal.
Falta de coordinación frente a la inseguridad
Ante esta situación, se plantea la necesidad de una respuesta más firme, incluyendo mayor participación de las Fuerzas Armadas, así como un llamado a la unidad del pueblo ecuatoriano -trabajadores, profesionales y artesanos- para exigir cambios reales en la seguridad y el sistema político.
Los ecuatorianos deben asumir un rol activo: la soberanía reside en el pueblo, que debe exigir rendición de cuentas e impulsar cambios para recuperar el orden, la justicia y la paz. Basta de estados de excepción percibidos como decepción política.
Solo mediante la unidad, el compromiso ciudadano y el fortalecimiento de valores como justicia, libertad y dignidad será posible reconstruir un Ecuador más seguro, próspero y democrático.
Alfredo González V.