Cartas de lectores: El presidente que quiero para los ecuatorianos
Ahora lo que tengo que hacer, lo que debemos hacer todos los electores, es encontrar entre los finalistas que buscan nuestros votos
Después de la primera vuelta electoral, en tertulias entre amigos me han preguntado por mi preferencia política para el balotaje presidencial. Voy a procurar responder sin ningún interés particular, porque no soy político y cada día me satisface más no serlo.
En democracia es indispensable escoger y la escogencia implica definir qué quiere uno de los líderes que gobernarán el país en el futuro. Como todo en la vida esta decisión tendrá algo emotivo y mucho de racional. Quiero un presidente para el Ecuador que gobierne para todos, que se ponga la camiseta del país y no que sea presa o gobierne para argollas o círculos elitistas de poder y conveniencia. Un presidente que sea verdaderamente un presidente de todos los que habitamos en esta bendita tierra y que interpretando el interés y la necesidad nacional, gobierne pensando en ello y no en los negocios y conveniencias de los grupos a los que pertenece. Quiero el principio del fin de la lacerante violencia, inseguridad y corrupción que nos están asfixiando, por lo que deseo un presidente valiente e íntegro. Quiero que en su clara valentía tome decisiones que permitan desarmar a las pandillas delincuenciales y criminales, y también a los grupos corruptos que pululan en todos los gobiernos en las instituciones del Estado, logrando que el interés de los ecuatorianos se anteponga a cualquiera. Quiero un presidente que tenga claro que hay que entrar con valor a resolver los graves problemas de inseguridad, empleo, falta de medicina en los hospitales públicos y del IESS. Un presidente que nos conduzca a una resolución educativa, que de una vez y por todas construya una educación para nuestros días, una que permita a nuestros jóvenes trabajar y producir. Deseo que todos los ecuatorianos reciban una educación pública tan buena como la privada. Por último, deseo una sociedad en la que la desigualdad, pobreza y nivel de vida se vaya cerrando y no se amplíe. Una sociedad en la que la iniciativa de las personas, su libertad, sus diferentes capacidades y su esfuerzo con constancia y disciplina nos regresen al Ecuador de nuestras añoranzas.
Ahora lo que tengo que hacer, lo que debemos hacer todos los electores, es encontrar entre los finalistas que buscan nuestros votos, a quien piense como yo y que persiga mis objetivos, para votar por él. ¡Ya lo encontré, espero que ustedes también!
Mario Vargas Ochoa