Cartas de lectores | ¿Vuelve el fantasma eléctrico?
Es conocida la posición geográfica privilegiada del Ecuador, que le permitiría aprovechar energías renovables como la solar
Como es habitual, en el país rondan las preocupaciones de una nueva crisis energética, derivada de problemas acumulados respecto a las inversiones en el sector en los últimos 15 años.
Si bien desde 2024 se evidencian esfuerzos en torno a la recuperación de la capacidad de generación eléctrica, el hecho de no cambiar completamente la matriz energética y reducir la alta dependencia de lluvias -que representa entre el 70 % y el 90 %- vuelve vulnerable al Ecuador en periodos de estiaje, con una demanda que supera la oferta entre un 12 % y 18 % anual.
En ese sentido, la ausencia de lluvias en algunas partes del país, que ya bordea entre dos y tres semanas, acentúa la preocupación antes señalada. Claro está que el país cuenta con generación térmica, pero su costo y lo contaminante que resulta no la vuelven sostenible en el tiempo, aunque es de las más recurrentes ante la falta de generación hidroeléctrica.
Es conocida la posición geográfica privilegiada del Ecuador, que le permitiría aprovechar energías renovables como la solar, eólica, entre otras, pero esto choca con la realidad de las inversiones que debería asumir el Gobierno, por lo que la participación de actores privados es fundamental para superar la dependencia hidroeléctrica.
En ese sentido, hay que avanzar en dos vías: continuar de forma sostenida en la recuperación de la capacidad actual, tanto hidroeléctrica como térmica, y paralelamente impulsar un plan que abarque la generación eléctrica con fuentes alternativas.
Hay países, como Uruguay, que han logrado transformar su matriz eléctrica en menos de dos décadas, pasando de depender casi totalmente de energía térmica a generar el 98 % de su electricidad a partir de fuentes renovables, gracias a un acuerdo social con amplia inversión público-privada, un Estado que brindó garantías y una creciente confianza entre actores.
Más allá de esta transformación, redujo los costos de generación y llegó a exportar energía, demostrando que sí es posible lograr cambios profundos pensando en el futuro de una nación.
Jorge Calderón Salazar