Cartas de lectores | ¡La verdad en la vida!

Apelemos con humildad a Dios: Él es la Verdad y la Vida; si seguimos sus pasos, ya ganamos la partida

¡Qué tristeza eres vida!, han vaciado la copa del elixir que Dios a raudales nos daba; los designios divinos se han ido y en largas caravanas va llegando la nada. La nada alzó su trono, qué desafío inmundo; la maldad disfrazada se riega por el mundo. Envenenan los mares, la vida envilecen; animales y plantas fulminados perecen. Los hombres tambalean, el cielo agoniza; el honor se ha esfumado, la verdad causa risa...

¡Qué tristeza eres vida!, pero aún queda la brisa, la esperanza sutil y la sonrisa. La verdad es tesoro inmarcesible, luz de la vida, brújula que atesora la realidad de lo vivido. Tiene un valor inconmensurable. Esencia pura que no admite alianzas ni ajustes que cambien su legado. La verdad es la lucha del bien contra el mal. Nunca debe ser reprimida; hay que batallar, derribando barreras para que brille erguida, sin rival.

Tenemos la obligación moral, como personas naturales y jurídicas, de acabar con la maldad que nos devora; para que brillen la bondad, la honradez y la lealtad, fundamentos de la verdad salvadora. Es hora de tener conciencia y luchar para llegar a la verdad; porque marca el camino y permite vivir la verdadera realidad. ¡La verdad no se compra, no se vende ni se negocia! Es el fundamento que debe guiar y sostener la justicia; no permitir que sea mentirosa y egoísta.

Ahora que el mundo está convulsionado, debemos respaldarnos con la verdad, porque traspasa fronteras que benefician o perjudican al país. Así con el resto de las naciones, su fulgor marca destino, abre o cierra caminos hacia la paz o la guerra. La verdad es el sello de oro que debe regir en toda la humanidad, sin distingo de edad, raza, religión o profesión; porque es sinónimo de unión, paz y libertad.

Mil gracias, querido Diario EXPRESO por luchar día a día a favor de la verdad; la misma que dignifica a las personas y a nuestra patria, Ecuador, y la hará triunfar.

Apelemos con humildad a Dios: Él es la Verdad y la Vida; si seguimos sus pasos, ya ganamos la partida.

Myrna Jurado de Cobo