Cartas de lectores | Guayaquil, es la hora de hacer valer tus derechos
Un país cuyas leyes benefician a los bandidos no tiene vocación de libertad, y su gente termina siendo esclava
Guayaquil, pórtico de oro, que a la diestra del Guayas te levantas, ha llegado la hora de hacer valer tus derechos y no permitir que ningún aprendiz a gobernante venga a usurpar lo ganados con sangre, sudor y lágrimas.
No permitas, bajo ninguna circunstancia, que a quienes hacemos periodismo honesto, sin banderías políticas, quieran quitarnos la libertad de señalar las atrocidades de autoridades mañosas. Nuestro periodismo no teme pedir al pueblo que preste atención al manipuleo de la oposición, que busca gobernar dictatorialmente mientras decimos la verdad que otros ocultan.
Es ahora cuando otros medios, periodistas, AER, la Asociación de Periódicos, medios digitales y gremios deben denunciar que Expreso y Extra han sido intervenidos por una institución del Estado.
Los guayaquileños nos parecemos a los cangrejos, caminando adelante y atrás, al ritmo de las cortinas de humo de quienes dicen representarnos.
La Prefectura del Guayas dice que hará estudios para mejorar la entrada a la ciudad de Olmedo. Qué pena que quienes nacimos en este suelo soportemos la lenta muerte del río Guayas, sin poder aún enfrentar a la Sra. Aguiñaga.
Voces señalan que en esta ciudad ya nada es seguro. Si antes el narcotráfico miraba a Samborondón, hoy se ha extendido a lo que parecía inaccesible en Mocolí.
Un país cuyas leyes benefician a los bandidos no tiene vocación de libertad, y su gente termina siendo esclava. Donde se recibe dinero mal habido no hay patria, solo apariencias.
Esta ciudad, gobernada por Álvarez y Aguiñaga, repite el viejo anhelo de convertir el río Guayas en una vía navegable para descongestionar el tráfico. Sin embargo, tanto el río como el estero Salado sufren la misma enfermedad que ha acabado con la vida de aves y peces.
Emilio Ruiz Ortiz