Bozal para perros en espacios públicos: una obligación que dueños irresponsables ignoran
La falta de control de algunos dueños convierte a los perros en un problema de convivencia, reabriendo el debate sobre el uso obligatorio en espacios públicos

Un perro sin bozal reacciona de forma agresiva en un espacio público, evidenciando los riesgos de la falta de control por parte de su dueño.
Quienes hemos tenido perros desde niños sabemos quién es el “el mejor amigo del hombre”, siempre que, como el hombre, esté bien educado, civilizado.
Cuando el problema no es el animal
Pero, ¿cómo van a preocuparse de eso los maleducados, amargados, etc.?
A estos incluso les gusta, ya que ellos mismos no se atreven a hacerlo, el que sus perros agredan sonoramente a los demás en calles, jardines, bares, etc.
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Responsabilidad en espacios públicos
De ahí la necesidad de urgir el cumplimiento del uso del bozal físico en los lugares públicos para los perros o el implantar y hacer cumplir un bozal económico para sus dueños.
Diego Mas Mas