Animales y humanos
A pesar de lo que su ausencia nos pueda afectar, ahora podemos pensar que en el lugar a donde regresamos todos cuando volvemos a ser energía
El desarrollo de la tecnología nos muestra ahora comportamientos de animales que revelan la existencia de algún grado de conciencia que antes se ignoraba, de la que hoy tenemos evidencia de primera mano en cualquier red social, captada por profesionales o aficionados. Obviamente el tema es nuevo y aún no se investiga a fondo, pero nos muestra que no somos los únicos con capacidad de pensar y sentir, y que el animal no actúa solo por instinto. De allí que la relación humano-animal en el ámbito doméstico evolucionó de un simple concepto de propiedad al de amistad, en muchos casos entrañable, cuando la convivencia es cercana y duradera, sin los bemoles que entre personas suelen darse por nuestra propia naturaleza. El animal tiene para su compañero humano solo cosas buenas: ejemplo de fortaleza, afecto incondicional y la enseñanza de que hay formas de comunicación que van más allá de las palabras, tanto que algunos los consideran como ‘maestros de vida’, pues llegan cuando se los necesita -sin siquiera saberlo- y se quedan hasta que cumplen su misión. A pesar de lo que su ausencia nos pueda afectar, ahora podemos pensar que en el lugar a donde regresamos todos cuando volvemos a ser energía, encontraremos nuevamente a nuestros seres queridos, de cualquier especie que hayan sido.
Carlos Cortaza Vinueza