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Diario Expreso Ecuador

Jorge Salvador Lara

En el centenario de Jorge Salvador Lara, recordamos su invaluable aporte como historiador, docente, canciller e impulsor de la Reforma Agraria en Ecuador

Como Cronista de la Ciudad, Jorge Salvador Lara estaba rodeado de libros en sus oficinas en La Circasiana.

Como Cronista de la Ciudad, Jorge Salvador Lara estaba rodeado de libros en sus oficinas en La Circasiana.Archivo Expreso

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El 4 de septiembre será el centenario del natalicio de este gran ecuatoriano, quien dedicó su vida a la nación desde varios ángulos: célebre historiador, destacado político y gran profesor. Era de esos oradores que impresionaban, y conversar con él, pese a que era imposible acercarse a su sapiencia, era subirse a esa cumbre de conocimiento: antes de cumplir 18 años fue presidente de la Academia de Ciencias, nada menos; y obtener premios y reconocimientos desde temprana edad era, para él, pan del día. No es muy conocido que antes de estudiar Derecho cursó Medicina, pero la clausura de la Universidad Central por Velasco Ibarra lo llevó a la Facultad de Jurisprudencia de la Pontificia Universidad Católica, de la que siempre manifestaba con sentido de orgullo que tenía la matrícula número 1. 

Presidió la Asociación Escuela tras haber representado a la facultad en diversos eventos. Su vida docente comenzó temprano, en la enseñanza media y luego como profesor de Derecho Internacional, aunque no sé por qué los apuntes de su materia no fueron editados y publicados, como sí lo fueron sus extraordinarios libros de historia. Era un hombre lleno de libros; en su casa, en una esquina del barrio La Concepción en Quito, tenía una inmensa biblioteca, que debe haber sido su lugar favorito, con un enorme globo terráqueo y unos cuadros y obras de arte extraordinarios, y como Cronista de la Ciudad, también estaba rodeado de libros en sus oficinas en La Circasiana. Al iniciar sus clases, al igual que con el profesor Alejandro Ponce Martínez, nos debíamos poner de pie y rezar.

Referente político y del servicio exterior

Su vida política fue prolífica. Como diputado, entre tantas cosas, promovió la Ley de Reforma Agraria, eliminando el huasipungo, la cual luego fue adoptada por la Junta Militar de 1963, a la que se opuso, tal como lo hizo con los gobiernos de Velasco Ibarra y Arosemena Monroy. Apreciado lector, no creerá que esas oposiciones eran como las de ahora: Salvador Lara era conservador en serio y su posición política era ideológica, no personal, y ni imaginar convenienciera. 

Su paso por el servicio exterior comenzó desde abajo, como se hacía antes, desde amanuense hasta canciller del gobierno de Yerovi Indaburu. Delegado en reuniones internacionales, puso en alto el nombre del país y varias de sus tesis fueron adoptadas, como línea paralela de frontera marítima. Esta columna queda corta, como los homenajes que se deben.

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