25 años del 11s
¿Qué pasó con Al Qaeda después del 11S? Así cambió el grupo terrorista 25 años después
A 25 años del 11S, Al Qaeda ya no opera como antes: se fragmentó, perdió a sus principales líderes y extendió su influencia mediante grupos regionales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla junto a una viga de acero procedente de una de las Torres Gemelas de Nueva York.
Para quienes vivieron el 11 de septiembre de 2001, Al Qaeda está asociada a Osama bin Laden y a las Torres Gemelas. Para millones de jóvenes, en cambio, el 11S es un acontecimiento que ocurrió antes de que nacieran. Un cuarto de siglo después, el grupo terrorista ya no funciona como entonces, pero tampoco ha desaparecido.
Hay imágenes que una generación difícilmente puede olvidar: un avión acercándose a una de las Torres Gemelas de Nueva York, el impacto, el fuego y, después, dos de los edificios más reconocibles del mundo desplomándose ante las cámaras.
Era la mañana del 11 de septiembre de 2001.
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Cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por 19 terroristas de Al Qaeda. Dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, un tercero impactó contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, y un cuarto cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control. Casi 3.000 personas murieron.
Para quienes hoy tienen menos de 25 años, todo aquello pertenece a los libros, documentales y videos de Internet. Pero el 11S cambió desde los controles para subir a un avión hasta la política exterior de Estados Unidos y desencadenó guerras cuyas consecuencias todavía se sienten.
Y convirtió un nombre hasta entonces desconocido para buena parte del planeta en sinónimo de terrorismo internacional: Al Qaeda.
¿Qué era Al Qaeda y quién era Osama bin Laden?
Al Qaeda surgió a finales de la década de 1980. Su figura más reconocida fue Osama bin Laden, un saudí proveniente de una familia adinerada que terminó convirtiéndose en líder extremista.
Cuando ocurrieron los ataques del 11S, Al Qaeda tenía una estructura relativamente centralizada. Su liderazgo se encontraba principalmente en Afganistán, donde el régimen talibán le había permitido operar.
La organización planificaba ataques de gran impacto internacional y Bin Laden se convirtió en el hombre más buscado por Estados Unidos. Pero el 11S también desencadenó la ofensiva que terminaría destruyendo buena parte de aquella estructura.
Estados Unidos invadió Afganistán en octubre de 2001 con el objetivo de combatir a Al Qaeda y expulsar del poder a los talibanes que le daban refugio. Sus dirigentes fueron perseguidos, asesinados o forzados a esconderse.
"La Al Qaeda que llevó a cabo el 11S ya no existe en esa forma", explica a EFE Suwaid al Abkal, especialista en terrorismo y radicalización.
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De una organización con un centro a una red de grupos
Una forma sencilla de entender el cambio es imaginar una empresa.
En 2001, Al Qaeda se parecía más a una organización con una dirección central fuerte, desde donde sus principales líderes ejercían una enorme influencia.
La persecución posterior al 11S debilitó ese centro. Para sobrevivir, la organización terminó funcionando cada vez más como una red de grupos regionales, capaces de actuar con considerable autonomía.
Eso hizo que fuera mucho más difícil acabar con toda la organización de una sola vez. Pero también provocó que el liderazgo central perdiera parte del control sobre sus ramas.
Uno de los ejemplos más importantes ocurrió en Irak. Las diferencias dentro del movimiento yihadista terminaron contribuyendo al surgimiento de otra organización que años después se haría mundialmente conocida: Estado Islámico (EI o ISIS).

Fotografía que muestra flores en el Memorial del Vuelo 93 de United Airlines, que recuerda veinticinco años después del 11S, a los 40 pasajeros y tripulantes que perecieron en un campo de Pensilvania.
Al Qaeda y Estado Islámico no son lo mismo
La diferencia es importante porque ambos nombres suelen confundirse.
Al Qaeda y Estado Islámico son organizaciones terroristas distintas, aunque comparten raíces dentro del extremismo yihadista y han tenido vínculos históricos.
Estado Islámico adquirió enorme notoriedad a partir de 2014, cuando conquistó extensos territorios de Irak y Siria y proclamó un "califato".
Su estrategia también fue diferente. Utilizó intensamente las redes sociales y una propaganda extremadamente violenta para atraer seguidores y exhibir sus conquistas.
Mientras Estado Islámico ocupaba titulares alrededor del planeta, Al Qaeda comenzó a actuar de una manera menos visible.
Sergio Altuna, investigador sénior del Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington, explica a EFE que la organización se volvió "más pragmática, más calculadora y más paciente".
Entonces, ¿dónde está Al Qaeda hoy?
No existe una sola respuesta porque precisamente ahí está la clave de su transformación. Actualmente funciona como una red vinculada a organizaciones que operan en diferentes regiones.
Entre ellas están Al Shabaab, principalmente en Somalia y el Cuerno de África; Jamaat Nusrat al Islam wal Muslimin (JNIM), activo en Malí y otros países del Sahel; Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP), con presencia en Yemen; y Al Qaeda en el Subcontinente Indio (AQIS), vinculada a zonas de Afganistán, Pakistán, India y Bangladés.
No todas funcionan de la misma manera ni responden a una dirección central como ocurría hace 25 años. Y ese es precisamente uno de los grandes cambios.
Bin Laden murió, pero Al Qaeda sobrevivió
Osama bin Laden logró permanecer escondido durante casi una década después del 11S. El 2 de mayo de 2011, fuerzas especiales estadounidenses lo mataron durante una operación en Abbottabad, Pakistán.
Su sucesor fue Ayman al Zawahiri, otro de los principales dirigentes históricos de Al Qaeda. También fue localizado y murió en 2022 en un ataque estadounidense en Kabul, Afganistán.
La pérdida de sus dos figuras más conocidas pudo haber significado el final de la organización. No ocurrió. Hoy su liderazgo central tiene mucha menos visibilidad y la red depende en gran medida de sus organizaciones regionales.
El cambio que preocupa a los expertos
Hace 25 años, el temor estaba concentrado en la posibilidad de otro atentado internacional de enormes dimensiones. Esa amenaza no ha desaparecido, pero los especialistas observan ahora otro fenómeno.
Algunas organizaciones vinculadas a Al Qaeda están intentando insertarse en conflictos locales y ocupar espacios que los Estados no logran controlar.
¿Qué significa eso en la práctica?
En determinadas zonas pueden instalar puestos de control, cobrar dinero a habitantes o comerciantes, imponer reglas, regular desplazamientos e incluso ofrecer mecanismos propios para resolver disputas.
Es decir, no buscan únicamente demostrar que pueden atacar. Intentan demostrar que pueden permanecer y ejercer poder sobre un territorio y su población.
Al Abkal lo resume con una comparación: una bomba demuestra que un grupo puede matar; disponer de mecanismos para cobrar tributos, controlar carreteras o administrar justicia demuestra que puede perdurar.
25 años después, la amenaza tiene otra forma
El Al Qaeda que el mundo conoció después del 11S tenía un rostro: Osama bin Laden. Tenía también un refugio claramente identificado en Afganistán y una estructura mucho más centralizada.
Veinticinco años después, ese modelo prácticamente desapareció. Pero la organización sobrevivió precisamente porque cambió.
Hoy es menos visible para buena parte del público occidental, está más fragmentada y sus diferentes ramas tienen intereses vinculados a los conflictos de las regiones donde operan.
Por eso, quizá la transformación más importante de estos 25 años sea también la menos evidente.
Al Qaeda pasó de querer que todo el mundo mirara sus ataques a intentar sobrevivir allí donde buena parte del mundo apenas está mirando.