El "efecto horno" que sofoca a Europa: Qué es y cómo funciona una cúpula de calor
Una potente cúpula de calor dispara los termómetros hasta los 38 °C en Europa. Los expertos advierten que el verano se está adelantando de forma alarmante

Personas buscan alivio junto al lago durante una jornada marcada por el ‘efecto horno’ que intensifica el calor en Europa.
Europa se prepara para afrontar una semana de temperaturas asfixiantes tras un fin de semana de calor récord que ha sacudido a buena parte del continente. Los meteorólogos de Severe Weather Europe advierten que los termómetros se están situando entre 12 °C y 16 °C por encima de las medias climatológicas a largo plazo, un síntoma inequívoco de cómo los gases de efecto invernadero siguen recalentando el planeta.
Las regiones del sur y suroeste, como Portugal, España y Francia, ya se preparan para máximas diurnas de hasta 38 °C, lo que ha obligado a activar avisos por altas temperaturas en el territorio francés. Mientras tanto, en países del norte como Alemania y el Reino Unido, el mercurio ya ha superado la barrera de los 30 °C.
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Agencia AFP
¿Cómo funciona el "efecto horno" que está atrapando el calor en Europa?
La agencia meteorológica francesa, Météo-France, atribuye este escenario a una "cúpula de calor" (heat dome), un diagnóstico en el que coincide Severe Weather Europe al señalar que una estructura "anómala y potente" se ha instalado sobre el oeste y centro del continente. Al intensificarse en altura, esta masa de aire restringe la mezcla vertical y frena la formación de nubes, lo que provocará que tanto las mínimas como las máximas pongan a prueba los récords históricos de centenares de estaciones europeas.
Este fenómeno se complementa perfectamente con la explicación técnica de Rubén Del Campo, el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de España, que explica que el origen de este calor sofocante es una "potente dorsal". En la práctica, esto funciona como un techo invisible de altas presiones que estabiliza el tiempo por completo: bajo su influencia, el viento se apaga, el aire apenas circula y la atmósfera se queda totalmente estancada.
A este bloqueo se suma un factor clave de la época: en mayo, el Sol brilla casi con la misma fuerza que en verano. El suelo absorbe esa enorme cantidad de radiación y la transforma en calor. Sin embargo, al chocar contra este "techo" atmosférico, el aire caliente se comprime, queda atrapado abajo y no puede disiparse. El resultado es una especie de efecto horno que eleva las temperaturas día tras día hasta alcanzar registros propios de la canícula veraniega.
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Diana Sotomayor
El motor del cambio climático y su impacto real
Aunque el término "cúpula de calor" se popularizó en la década de 2010 —cayendo a veces en el sensacionalismo junto a conceptos como "vórtice polar"—, responde a una realidad física innegable. El aire atrapado se comprime, se calienta y reseca el suelo, elevando drásticamente el riesgo de incendios forestales.
No se trata de eventos aislados. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló que los patrones atmosféricos que anclan el tiempo extremo (como estas cúpulas e inundaciones combinadas) casi se han triplicado desde los años 50 debido al cambio climático antropogénico.
La tendencia es alarmante. Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) de la UE, los últimos tres años (2023, 2024 y 2025) se han convertido en los más cálidos jamás registrados en el planeta.
El impacto humano es devastador: un análisis de 854 ciudades europeas determinó que el calentamiento global fue responsable del 68% de las
24.400 muertes por calor estimadas durante el último verano, al inflar las temperaturas hasta 3,6 °C por encima de lo normal.
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El peligro oculto: playas sin vigilancia y tragedias en el norte
Esta brutal anomalía térmica de mayo ha empujado a miles de ciudadanos a buscar un alivio inmediato, provocando las primeras víctimas mortales de la temporada. En Francia, las autoridades informaron de al menos siete fallecimientos relacionados directa o indirectamente con la ola de calor. "Ha habido siete muertes", declaró la portavoz del gobierno, Maud Bregeon, al canal de televisión TF1.
Cinco de estos decesos ocurrieron por ahogamiento, debido a que las personas acudieron en masa a las playas para refrescarse a pesar de que, por la fecha, la mayoría de las zonas costeras no contarán con socorristas hasta el mes de julio.
Una situación similar se vive en el norte del continente, donde la falta de costumbre ante temperaturas tan extremas agrava el peligro. En el Reino Unido, se notificó la trágica muerte de cuatro adolescentes que se ahogaron en varias regiones del país en su intento por escapar del sofocante calor.

Las temperaturas llegarán hasta los 38 grados centígrados este martes en Portugal en plena ola de calor.
El verano se adelanta: la nueva normalidad climática
Los efectos más severos de estas olas de calor extremas se concentraron recientemente en Europa del Este y el Mediterráneo. En regiones como Rumanía, Bulgaria, Grecia y Chipre, el exceso térmico provocó unas 950 muertes en apenas una semana, lo que equivale a unas 11 muertes diarias por millón de habitantes.
La gran preocupación de los expertos es que el verano europeo ya no solo es más severo, sino que se está expandiendo.
Loanna Vergini, del servicio de predicción meteorológica WFY24, advierte a Euronews Earth que los fenómenos que antes eran exclusivos de julio ahora irrumpen a mediados de mayo. Los estudios de atribución climática ya confirman que las olas de calor de junio son diez veces más probables hoy que en la era preindustrial, y ese mismo patrón expansivo empieza a devorar el mes de mayo.