TV/Bienestar
Wendy Rosillo: "Ya no tengo miedo a los cambios ni a las pérdidas"
La comunicadora se prepara para cumplir 50 años, lanzar su primer libro y consolidar su faceta como referente en temas de espiritualidad y crecimiento personal

Tras superar un agresivo cáncer de piel, la comunicadora asegura que encontró en la espiritualidad una nueva forma de entender la vida.
Lo que debes saber
- Cuando comprendí que era un alma se titula su libro. Lo lanzará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
- Además, destaca que la maternidad ha sido su mayor aprendizaje y que su principal deseo es ver a sus hijos desenvolverse con independencia y plenitud.
Wendy Rosillo se encuentra enfocada en nuevos retos personales y profesionales. La comunicadora, que a inicios de 2026 dejó De casa en casa para sumarse al programa Entre Ellas de TC, también continúa al frente del segmento Cuando comprendí que era un alma en After Office, de Radio Centro, y trabaja en el regreso de su pódcast Trascender.
La fecha que marcará una nueva etapa será el próximo 11 de septiembre, cuando alcance el medio siglo de vida. Sin embargo, otro acontecimiento especial llegará semanas después: en noviembre publicará su primer libro, inspirado en su segmento radial y centrado en el autoconocimiento y crecimiento espiritual.
Llega a este momento tras haber superado una de las pruebas más difíciles de su vida. En 2021 fue diagnosticada con melanoma subungueal en el dedo gordo del pie derecho, una forma poco frecuente de cáncer de piel que logró vencer.
En el plano familiar, es madre de Víctor Hugo (26) y José Emilio Marín (21), además de Santiago Romero (10), este último fruto de su actual matrimonio con Santiago Romero.
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¿Extraña estar en un matinal?
Siempre lo extrañaré porque me permitió mostrar una faceta diferente, pero estoy contenta. Me llevo bien con Gustavo Navarro y adoro a María Caridad Dávalos. Este formato (Entre ellas) no tiene la estructura de un noticiero y da la oportunidad de estar más cerca de la comunidad.
Medio siglo de vida
¿Cómo se siente al estar tan cerca de los 50 años?
No me siento de 50. Pero la edad me golpea cuando veo a mis actores favoritos, como Winona Ryder, interpretar a los padres de algún personaje. También cuando empiezan a casarse los hijos de tus amigas o a fallecer personas conocidas. En esta etapa hay que cuidar a los progenitores de una manera diferente. Aunque no sientas que el tiempo pasa, el exterior te muestra que los años siguen avanzando.
¿Seguramente botará la casa por la ventana para celebrar la vida?
Quiero celebrar, pero no sé cómo. Estoy entre hacer una fiesta o realizar un viaje. Seguramente haré algo, aunque organizar una fiesta me pone nerviosa.
Dicen que hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
Los hijos ya los tengo y el libro lo lanzaré en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se llevará a cabo en noviembre. Está en el horno. Todo el equipo con el que trabajo es mexicano. Hice un curso con Mary Carmen Obregón y, después de mi cáncer, aterricé el proyecto, aunque ese no fue el motivo principal. Desde 2008 inicié un proceso de autoconocimiento. Fue la época en la que incautaron TC y me divorcié.
"Caí en un hueco terrible"
¿Cayó en crisis?
Totalmente. Caí en un hueco terrible. Todo lo que consideraba seguro se vino abajo: mi trabajo y mi matrimonio, que duró aproximadamente nueve años. Se me movió todo. Me sentí perdida. Era católica y ya no lo soy. Me pregunté: “¿Quién soy?”.
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¿Cómo se reencontró?
Fueron años de estudio y meditación. El yoga fue mi camino. Todo comenzó como un trabajo personal que necesitaba para salir de ese hueco y desde entonces no he parado de descubrir muchas cosas. Cuando llegó el cáncer, utilicé mis herramientas espirituales.
Debí haber muerto porque era un tipo raro y agresivo de cáncer de piel que crece debajo de la uña. Lo tuve durante más de un año sin darme cuenta. Ya casi se cumplen cinco años de aquello.
¿Actualmente cómo está su salud?
Estoy bien. En septiembre me corresponde un nuevo chequeo médico. El cáncer no ha regresado. Cuando me operaron, me amputaron una parte del dedo. Ese proceso lo viví con aceptación; nunca tuve miedo ni lo escondí. Sentí una gran energía de amor. Creo que sané al no rechazarlo, al no vivirlo desde el miedo y al experimentar una vivencia espiritual muy profunda. De ahí nace el nombre del libro: Cuando comprendí que era un alma.
¿Considera que era necesario vivir todo lo que vivió?
Lo necesitaba. Me transformó totalmente como persona.
"Entendí que soy un alma"
¿Ahora cómo es Wendy?
Vivo la vida desde la espiritualidad. Entendí que soy un alma. Aprendí que la vida puede irse, al igual que los hijos, la salud, las parejas, los padres o la profesión. Al final, solo quedamos nosotros. Ya no tengo miedo a las pérdidas ni a los cambios.
Muchos le temen a la muerte...
No es mi caso porque lo considero una transición de mi alma hacia otra dimensión, hacia otra forma de evolución. Por eso debo cuidar mi mente y mi cuerpo, ser una buena persona, servir y aprender a dar y recibir.
¿Se considera una buena persona?
Lo intento. He cometido errores y he herido a algunas personas. Sé que seguiré equivocándome, pero todo forma parte del aprendizaje que debo vivir.
Sus hijos mayores han sido todo un aprendizaje de vida.
Así es. Mi hijo Víctor Hugo es artista y se encargó de hacer la portada del libro, además de una ilustración para cada capítulo. Estuvo estudiando y trabajando en Canadá. Tiene una discapacidad visual del 78%; sin embargo, es artista. Los médicos no entienden cómo dibuja y pinta, pero para mí eso ya es algo de Dios.
En septiembre, posiblemente viajará a Inglaterra para realizar una maestría en arte. Además, quiere hacer una exposición en Guayaquil.
Por su parte, José Emilio tiene Trastorno por Déficit de Atención y estudia Comportamiento Animal. Si yo no hubiese aplicado mis aprendizajes espirituales, todo habría sido mucho más complicado.
"Que ellos puedan vivir sin mí"
¿Qué ha sido lo más difícil para usted como madre?
Lo más difícil ha sido aceptar que mis hijos tienen diferencias que pueden complicar su futuro y su independencia. Yo relaciono el trastorno de mi segundo hijo con el nivel de estrés y sufrimiento que viví durante el embarazo.
En ese momento me estaba separando de su padre. No la pasé mal, la pasé muy mal. Sufrí y lloré todo el tiempo. Si hubiese sabido que eso podía afectar a mi hijo y traer consecuencias, habría hecho algo diferente. Me habría ido lejos a esconderme. En ese entonces estaba tratando de salvar mi matrimonio.
¿Cuál es su mayor anhelo respecto al futuro de sus hijos?
Cuando me muera, quiero irme sabiendo que ellos pueden vivir sin mí. Con Víctor Hugo siempre tuve todo más claro, a pesar de su discapacidad visual.
Con José Emilio, en cambio, a veces no sé cuáles serán sus reacciones. Tiene un grupo de amigos, pero casi no sale. Durante el último año aprendí a soltar. Me tomó muchos años comprenderlo y aceptar que, tal como es, tiene que salir adelante con su propia realidad, así como Víctor Hugo.
¿Cómo ha sido su experiencia en el matrimonio actual?
Me casé con Santiago en 2012 y ha sido una experiencia completamente distinta. La ocasión anterior contraje matrimonio siendo muy joven. Si pudiera retroceder el tiempo, no lo habría hecho. Creo que para dar ese paso se necesita más madurez en todos los sentidos.
¿Qué papel ha desempeñado su esposo en esta etapa de su vida?
Mi esposo actual ha sido un gran apoyo. Me conoció cuando ya tenía a mis dos hijos, así que venía con el paquete completo (risas). Siempre ha estado a mi lado y ha sido un compañero fundamental en esta etapa.
A pesar de que está cerca de los 50 años, mantiene una figura esbelta. ¿Cuál es el secreto?
(Risas) No lo sé. Me alimento de manera saludable por un tema de mi colon, pero odio las dietas. Hago ejercicio y, de vez en cuando, también disfruto de mis traguitos.
María Teresa Guerrero contó que dejó el alcohol cuando le diagnosticaron cáncer. ¿Usted ha tomado alguna decisión similar respecto a sus hábitos?
Me cuido, pero si me provoca una copa de vino, me la tomo. La vida también hay que disfrutarla.
La versión femenina de Ismael Cala
Ya han pasado seis meses de 2026. ¿Qué metas se ha propuesto para esta segunda mitad del año?
Quiero fortalecer mi presencia en redes sociales con contenido espiritual, ofrecer conferencias, preparar mi viaje a México y luego realizar el lanzamiento del libro en Ecuador. Además, estoy trabajando en unas cápsulas para TC Digital. Me hago llamar periodista espiritual porque, aunque ahora abordo estos temas, sigo siendo comunicadora.
Con este nuevo enfoque profesional, algunos podrían compararla con Ismael Cala. ¿Qué opina?
No lo digo yo, lo dice usted. (Risas). Aunque es una buena comparación. Tuve la oportunidad de entrevistarlo y le comenté que nuestros recorridos tienen ciertas similitudes. Ambos comenzamos en el periodismo y luego dimos un giro hacia el ámbito espiritual.
Cuando uno empieza a profundizar en estos temas, comienza a ver la vida desde otra perspectiva. Por eso decidí salir de noticias y dar el salto a un programa como De casa en casa, donde podía conectar con la gente desde otro lugar.