Cha’palaa, la lengua chachi que se niega a desaparecer: ¿podrá sobrevivir?
Este lenguaje aún se utiliza en las comunidades Chachi de Esmeraldas, pero cada vez menos niños lo hablan y su futuro depende del relevo generacional

Convivencia. Jóvenes Chachis caminan por su comunidad, frente al desafío de mantener viva su lengua.
Lo que debes saber
- El Cha’palaa aún resiste en las comunidades Chachis, pero cada generación enfrenta nuevos retos.
- Preservar esta lengua ancestral implica mantenerla viva en los hogares, escuelas y espacios comunitarios.
En las comunidades chachis de Quinindé hay una batalla que no hace ruido. Ocurre dentro de las casas, en los patios de tierra, en las canoas que remontan el río Canandé y, sobre todo, en la boca de los niños. Es la batalla por una lengua.
A orillas del río, donde el agua avanza entre árboles, cultivos y montañas de verde espeso, el Cha’palaa todavía suena. Se escucha en los saludos de los mayores, en las conversaciones de las familias, en las reuniones comunitarias y en las voces de quienes se resisten a dejarlo atrás.
Pero también se escucha el silencio que empieza a crecer: hay niños que lo entienden, pero ya no lo hablan; jóvenes que lo conocen, pero responden en español; familias donde los abuelos conversan en Cha’palaa mientras las nuevas generaciones contestan en castellano.
En Quinindé, las comunidades de Guayacana, Ñampi, Naranjal de los Chachis, Las Pavas y otros asentamientos levantados junto al Canandé son parte de ese territorio donde la lengua todavía respira. Llegar hasta ellas supone seguir el curso del río, internarse por caminos de tierra y atravesar un paisaje en el que el agua no es solamente un elemento natural. Es carretera, alimento, frontera, memoria y encuentro.
Palabras en lengua Cha’palaa y su traducción al español
- Ura quepenene - Buenos días
- Ura quepenusha - Buenas tardes
- Ura quepe - Buenas noches
- Aabaaruku - Hombre de estatura alta
- Aabishu - Camarón de agua dulce
- Aamama - Abuela
- Aapanda - Plátano artón
- Achuwa - Cabello
- Achuwanjuu - Cabello abundante
- Adyu - Pesado
- Ajaatennu - Sentir rabia o enojo
- Alu - Aguacate
- Anbumu - Mentiroso
- Baachulla - Extranjero, gente de lejos
- Chanu - Amanecer
Cada viaje tiene algo de regreso al pasado
El motor de una canoa rompe el silencio del río. En las orillas aparecen casas de madera, cultivos y niños que observan el paso de los visitantes. Los mayores siguen hablando entre ellos en la lengua que aprendieron de sus padres. Pronuncian palabras que no existen en español y nombran plantas, animales, lugares y costumbres con una precisión que solamente puede ofrecer un idioma nacido de ese territorio.
Víctor Añapa resume la preocupación de las comunidades: preservar el Cha’palaa no consiste únicamente en enseñar palabras en la escuela. La lengua debe seguir siendo utilizada en la vida cotidiana, en la familia y entre los propios jóvenes. De nada sirve que un niño memorice vocabulario si, al regresar a casa, nadie conversa con él en su idioma ancestral.
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Ese es, precisamente, el punto donde la preocupación deja de ser cultural y se convierte en una carrera contra el tiempo. Los ancianos lo saben. Muchos aprendieron el Cha’palaa como su primera lengua.
Para ellos, hablar no era una elección ni una materia escolar: era la forma natural de comunicarse con sus padres, de escuchar historias, de aprender los nombres de los lugares y de comprender las señales del bosque. En sus relatos aparece una idea repetida: una palabra no es solamente una palabra. Detrás de ella existe una manera de mirar el mundo.
La pérdida de la lengua, por eso, no se mide solamente por el número de personas que dejan de hablarla. También se mide por todo aquello que deja de transmitirse.

Una familia de la comunidad Naranjal de los Chachis ve pasar el tiempo en el portal de su casa de madera.
La propia Cartilla de Saberes y Conocimientos de la Nacionalidad Chachi recoge conocimientos vinculados con la agricultura, la pesca, la medicina tradicional, las artesanías, la gastronomía, los rituales, los sueños, los sitios sagrados, las señales de la naturaleza y la observación de los astros. Son conocimientos transmitidos entre generaciones y relacionados con una concepción de vida resumida en Urana Chunu, el “Vivir Bien”.
En las comunidades, esa relación todavía puede verse. Está en la manera de reconocer el río, en los conocimientos sobre las plantas y en la identificación de los animales.
Los jóvenes quieren estudiar. Algunos deben salir hacia Quinindé, Esmeraldas, Santo Domingo, Quito o Guayaquil. Otros buscan empleos, universidades y nuevas oportunidades. El español es indispensable para ese tránsito. Es la lengua de los trámites, de las aulas, de las instituciones y de buena parte del mundo exterior.
El problema, explica José Cimarrón, líder joven de estas comunidades cuyos habitantes hablan tanto español como Cha’palaa, no está en aprender español. “El desafío es evitar que una lengua termine desplazando por completo a la otra”, asegura.
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Ellos pertenecen a una generación atrapada entre dos mundos. Manejan teléfonos celulares, estudian, utilizan redes sociales y miran hacia las ciudades, pero también participan en reuniones comunitarias, conocen sus tradiciones y entienden que hablar Cha’palaa es una forma de reconocerse.
Los materiales educativos escritos han abierto una nueva posibilidad: que el Cha’palaa no dependa exclusivamente de la oralidad. El libro ‘Muabin Lengue Cha’paalachi Pamijanu’, publicado en 2019 por el profesor Casiano Añapa Tapuyo con apoyo de la Casa de la Cultura de Esmeraldas, fue concebido como una herramienta para acercar el idioma a niños y estudiantes. Sus contenidos incluyen pronunciación, familias silábicas, construcción de oraciones, numeración, verbos, sustantivos y vocabulario.
En Quinindé, salvar el Cha’palaa implica algo más profundo que conservar un alfabeto de cuatro vocales y 24 consonantes. Es lograr que la lengua vuelva a ocupar el espacio cotidiano de los hogares y de las nuevas generaciones.