Défecit de energía
Navarro: "Ya empezaron a desconectar de la empresa eléctrica hasta a los puertos"
Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, alerta que las desconexiones reducen la capacidad productiva, elevan costos y generan incertidumbre

Mazar el lunes 12 de octubre de 2026 tiene la cota más baja del año.
Lo que debe saber
- La industria pierde capacidad de producción: Las desconexiones de tres días por semana obligan a operar menos tiempo sin reducir los costos fijos y complican el abastecimiento de productos.
- La autogeneración enfrenta obstáculos: La falta de espacio, los permisos, la inversión y las dificultades de conexión impiden que todas las empresas implementen soluciones antes del plazo del 15 de diciembre.
- El país necesita más generación y ahorro: La Cámara pide acelerar las soluciones eléctricas, reunir al Gobierno con el sector privado y promover el ahorro energético entre todos los ecuatorianos.
La crisis eléctrica vuelve a poner a prueba al aparato productivo ecuatoriano. Con desconexiones obligatorias de tres días por semana, mayores costos de energía y un escenario incierto sobre la duración de las restricciones, la industria advierte que las medidas actuales no garantizan cubrir la demanda nacional si las condiciones hidrológicas empeoran.
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Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, sostiene que reducir el consumo industrial no será suficiente para compensar el déficit eléctrico. Incluso advierte que cerrar todas las fábricas no necesariamente permitiría cubrir la demanda del país.
Al ser consultado sobre el impacto económico destacó que tiene una cifra, pero reveló que ya comenzaron a a desconectar a los puertos.
“Ni siquiera ahora mismo estoy seguro de si, haciendo cortes en diferentes sectores de la parte residencial, va a alcanzar”, señaló durante una entrevista radial con Forever. Su advertencia refleja la preocupación empresarial ante un problema que combina el estiaje habitual de esta época con el impacto del fenómeno de El Niño, una combinación que dificulta anticipar cuánto durará la emergencia.
Tres días sin operar, pero con los mismos costos
Las desconexiones obligatorias golpean la producción porque las empresas deben mantener sus costos fijos pese a trabajar menos días. Navarro afirma que el sector acatará las disposiciones, pero necesita mayor certeza sobre su duración y las condiciones para retomar sus operaciones con normalidad.
El impacto no se limita a las fábricas. La incertidumbre alcanza a las cadenas de suministro, los puertos, los productos que requieren refrigeración y las exportaciones. El dirigente empresarial advierte que algunas industrias ya enfrentan dificultades para mantener sus inventarios y su flujo de caja.
Como ejemplo, mencionó a las cementeras, que han tenido que detener sus molinos durante varios días. Si la interrupción de la producción se prolonga, podría reducirse la oferta de productos en el mercado y aumentar el riesgo de escasez, especulación e ingreso de mercancías importadas.
Por ahora, la Cámara no presenta una estimación definitiva de pérdidas o empleos afectados. Navarro explica que calcular el impacto resulta complejo porque no existe certeza sobre cuándo terminarán las restricciones y cómo evolucionará la situación eléctrica.
La autogeneración choca con trámites
Otro punto de preocupación es el plazo del 15 de diciembre para que las empresas de alto consumo cumplan con la obligación de contar con autogeneración, establecida mediante el Decreto Ejecutivo 32 de 2025.
Navarro considera que la implementación no depende únicamente de la voluntad empresarial. En Guayaquil, explica, muchas industrias están distribuidas en distintos sectores y no cuentan con el espacio ni con las condiciones logísticas para instalar generación propia en sus instalaciones.
A esto se suman los permisos, las licencias, los trámites y la necesidad de asegurar conexiones de transmisión. Según el dirigente, el proceso puede tomar más de un año, por lo que las facilidades regulatorias recientes difícilmente resolverán las necesidades inmediatas.
Por eso, plantea evaluar los avances de cada empresa y establecer plazos graduales de acuerdo con su situación real. La propuesta permitiría distinguir entre las compañías que han progresado en sus proyectos y aquellas que enfrentan obstáculos técnicos, financieros o administrativos.
La generación solar también puede contribuir, pero no resuelve por sí sola la necesidad de electricidad durante las 24 horas. Navarro señala que requiere espacio, inversión y, para almacenar la energía producida, equipos adicionales que elevan los costos.
La tarifa industrial y la urgencia de incorporar energía
A las restricciones se suma el incremento de la tarifa industrial, que pasó de 12 a 30 centavos por kilovatio hora, según lo expuesto en la entrevista. Navarro indicó que la Cámara estima que las empresas asumirían alrededor de 156 millones de dólares adicionales hasta diciembre por este aumento.
El dirigente cuestiona que un grupo de consumidores termine asumiendo costos asociados a la generación cuando, según su explicación, las empresas afectadas representan una parte minoritaria del universo de usuarios.
Frente a este escenario, considera prioritario incorporar nueva generación, recuperar unidades térmicas y acelerar las soluciones que permitan aumentar la oferta eléctrica. Durante la entrevista también se mencionó el anuncio de una barcaza de generación de 260 megavatios prevista para diciembre, así como trabajos para recuperar instalaciones térmicas. Su llegada y aporte efectivo serán determinantes para aliviar la presión sobre el sistema.
Sin embargo, las soluciones estructurales requieren más tiempo. Navarro mencionó la posibilidad de fortalecer la interconexión eléctrica con Perú, que podría estar lista en 2028, y otros proyectos de generación que tomarían varios años.
Un llamado al ahorro y al diálogo
Para la Cámara de Industrias de Guayaquil, la emergencia no puede recaer únicamente sobre el sector productivo. Navarro pide que todos los ecuatorianos contribuyan al ahorro energético y que el Gobierno convoque a los principales actores públicos y privados para construir soluciones conjuntas.
El dirigente reconoce que ha existido comunicación con el Ministerio de Energía, pero considera que el diálogo debe traducirse en medidas concretas. La meta, afirma, no es atribuirse el mérito de una propuesta, sino encontrar alternativas que ayuden al país a superar la crisis.
Mientras se incorporan nuevas fuentes de generación, la industria enfrenta el desafío de sostener su producción, cumplir sus compromisos y proteger el empleo en medio de restricciones cuya duración todavía no está definida.