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Diario Expreso Ecuador

Quinindé, un derroche de orgullo, fe y emoción por Nilson Angulo

Familiares, amigos y vecinos de la calle Simón Plata Torres, en Quinindé, se preparan para alentar a Nilson Angulo ante México con orgullo, fe y emoción.

Ambiente. Los pequeños del barrio de Nilson Angulo se pintan la bandera tricolor en el rostro para apoyar a la Tricolor.

Ambiente. Los pequeños del barrio de Nilson Angulo se pintan la bandera tricolor en el rostro para apoyar a la Tricolor.Luis Cheme

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Las calles de tierra y cemento del barrio donde creció Nilson Angulo ya no son las mismas. Desde el jueves pasado, cuando el extremo ecuatoriano marcó el gol que inició la remontada histórica de Ecuador sobre Alemania en el Mundial de 2026, cada conversación en el barrio gira alrededor de su nombre. 

En la calle Simón Plata Torres, en Quinindé, donde dio sus primeras gambetas detrás de un balón desgastado, se vive con una mezcla de nervios, orgullo y esperanza la cuenta regresiva para el duelo de hoy, a las 20:00, frente a México, por los dieciseisavos de final del Mundial.

La casa donde Angulo pasó su infancia permanece casi intacta. En su interior, las paredes guardan camisetas de la selección ecuatoriana, uniformes de los clubes por los que ha pasado, medallas obtenidas desde sus primeros torneos infantiles y fotografías que recorren una historia construida con sacrificio.

Cada objeto es un recordatorio de que el camino hacia el fútbol de élite comenzó mucho antes de los reflectores, cuando el pequeño Nilson regresaba a casa después de largas jornadas jugando en la calle con sus amigos. 

Su hermano, Giancarlo Angulo, en conversación con EXPRESO recuerda que el balón siempre fue parte de la rutina familiar. Cuenta que desde muy pequeño pasaba horas jugando y que era común verlo volver a casa entrada la noche, agotado pero feliz. 

Dice que nunca dejó de apoyarlo y que incluso cuando las oportunidades parecían lejanas, siempre creyó que podía llegar lejos. Solo así se puede entender que el gol frente a Alemania haya sido la recompensa a un sueño que Nilson persiguió desde niño, dice Giancarlo. De ahí que ese momento hizo estallar de emoción a toda la familia.

En el barrio de Nilson Angulo, en el centro de Quinindé se instalan mesas, sillas, pantallas y parlantes para ver hoy el cotejo ante México.

En el barrio de Nilson Angulo, en el centro de Quinindé se instalan mesas, sillas, pantallas y parlantes para ver hoy el cotejo ante México.Luis Cheme

El barrio y su ídolo

A pocos metros de la vivienda familiar, los vecinos señalan la cancha improvisada y la misma calle donde el hoy seleccionado nacional aprendió a desafiar rivales. Allí todavía se escucha una frase que se repite entre quienes compartieron con él aquellas tardes interminables de fútbol: “Nilson siempre encaraba”.

Sus amigos recuerdan que era atrevido, rápido y que nunca tenía miedo de enfrentarse a jugadores mayores. “Era gambeteador, encarador y muy habilidoso”, resume uno de sus primos, sin despegar la mirada del espacio donde tantas veces improvisaron arcos con piedras.

El orgullo es compartido por todo el sector. Los vecinos cuentan que cada vez que la selección juega, las casas se llenan de banderas, y los televisores se convierten en punto de encuentro para seguir los partidos. El último jueves, después del triunfo ante Alemania, la celebración se extendió por toda la cuadra. 

Hubo abrazos, gritos y lágrimas de emoción entre quienes vieron crecer al joven futbolista y hoy sienten que una parte del barrio también está representando al país en la Copa del Mundo. 

Hoy la expectativa vuelve a crecer. Incluso desde el fin de semana, varias familias ya organizaban reuniones para observar el compromiso frente a México.

Algunos preparan parlantes, otros afinan la logística para reunirse desde temprano y no faltan quienes prometen vestir la camiseta amarilla que han usado durante todo el torneo, como una especie de cábala. En cada conversación aparece el mismo deseo: ver otra vez a Nilson celebrando un gol decisivo.

Para la gente de la calle Simón Plata Torres, el partido de este martes trasciende lo deportivo. Será otra oportunidad para acompañar al muchacho que alguna vez corrió descalzo por esas veredas y que hoy hace vibrar a millones de ecuatorianos.

Mientras la selección se prepara para disputar un lugar entre los 16 mejores del mundo, en Quinindé ya está todo listo para alentar a Nilson. En ese rincón de Esmeraldas están convencidos de que los grandes sueños pueden comenzar en cualquier esquina y que la historia de Angulo apenas empieza a escribirse.

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