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Diario Expreso Ecuador

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Viviendo de la informalidad

Las calles de Sauces, en Guayaquil, son los sitios de venta de los venezolanos que dejaron su país. La falta de papeles les impide conseguir empleo

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Al semáforo en rojo, la venezolana Gabriela Córdova (41 años), una licenciada en Administración de Recursos Humanos, salta a la calle con las manos levantadas, sosteniendo dos botellas personales de agua helada. Así llama la atención de sus potenciales clientes, los conductores y demás ocupantes de los vehículos que circulan por la calle Gabriel Roldós, en su intersección con la avenida Isidro Ayora.

Ese lugar y otros del sector de Sauces, Samanes, Alborada, en el norte de Guayaquil, son desde hace meses los sitios de mayor presencia de los venezolanos que llegaron a Guayaquil, huyendo de una crisis política, económica y social en su país.

En los cinco primeros meses de este año, según lo publicó ayer EXPRESO, 68.839 venezolanos han ingresado a territorio ecuatoriano. Una cifra que está próxima a alcanzar a las registradas en todo el 2015.

“La situación era insostenible. Dejamos nuestro país para sobrevivir”, cuenta la joven que vive con otras tres compatriotas. La situación no ha sido fácil para ninguna porque difícilmente logran ganar entre 10 y 15 dólares diarios por un trabajo que empiezan entre las 04:30 y 05:00 con la preparación de los productos: pasteles, tortas, jugos de naranja y zanahoria, arepas, agua aromática, gelatinas, flan, yogur...

El arriendo de 180 dólares mensuales y los servicios básicos, que pagan entre las tres, se les lleva la mayor parte de lo que ganan, pues la mayor dificultad para conseguir un trabajo en una empresa o negocio es la falta de papeles.

“Nos ofrecen menos del salario básico a los que no tenemos papeles. Lo que queremos es que el Gobierno nos ayude con visas temporales para poder encontrar trabajos dignos”, expresa otro venezolano que, hace un mes, pisó el suelo porteño y que expende jugos de naranja y zanahoria en esta zona de Sauces 6, donde el movimiento comercial, de vehículos y de personas es alto. En su caso, él y los 4 miembros de su familia gastan 240 dólares.

Hay tantos en esa zona que hace cuatro meses, cuando el dueño de una farmacia puso un anuncio para contratar a un vendedor, le llegaron cincuenta carpetas de venezolanos; todos con instrucción universitaria. Médicos, químicos farmacéuticos, ingenieros, abogados. La ingeniera industrial Ismenia Carvalho (35 años), con amplia experiencia en ese ramo, se quedó con el puesto porque tiene documentos. Pudo conseguirlos rápido porque su madre es ecuatoriana.

Legalización

Es más fácil si tienen parientes

Clara Pernía llegó el 1 de enero con su esposo y sus dos hijos. Por ser hija de una ecuatoriana, ella y sus descendientes lograron obtener rápido sus documentos, pero aún falta la legalización en su país. Ellos viven de la venta de comida.

El dinero

El alto costo de sacar una visa

Obtener una visa de residencia en Ecuador no es lo más difícil, dice Robeira Miranda, quien llegó con su esposo y tres hijos hace tres meses. Lo es, asegura, la falta de dinero para costear su trámite. El apostillamiento de un documento cuesta 100 dólares.

Educación

Sí hay acogida en las escuelas

Ni Clara Pernía ni Robeira Miranda han tenido problemas para matricular a sus hijos en las escuelas públicas. Afortunadamente, encontraron cupos disponibles en los sectores donde viven. Creen que la educación es buena.

Socialización

El rechazo de los informales

No todos los ecuatorianos han recibido con agrado la presencia de los venezolanos. Entre quienes los rechazan están los vendedores informales que, como ellos, se ganan la vida en las calles. Todos cuentan que en ocasiones han sido expulsados por otros comerciantes.

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