
Las verduras se venden en cuotas en Argentina
Los comercios de los barrios de Argentina comienzan a sentir los embates de la crisis. A los negocios de venta minorista los enfrenta un enemigo con tres caras: el incremento de sus propias tarifas de servicios públicos y las subidas de los precios al
Los comercios de los barrios de Argentina comienzan a sentir los embates de la crisis. A los negocios de venta minorista los enfrenta un enemigo con tres caras: el incremento de sus propias tarifas de servicios públicos y las subidas de los precios al por mayor, la caída del consumo y, en algunos casos, el pago de los aumentos salariales acordados hace un mes. Por eso se han puesto a agudizar el ingenio, al igual que sus clientes, para llegar a fin de mes sin perder demasiado dinero.
La carne figura entre los productos que más se han encarecido. Un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) estableció que su consumo cayó al nivel más bajo en 4 años. En los primeros cuatro meses del año se consumieron 56,2 kilos por habitante, mientras que entre enero y abril del año pasado la marca fue de 59,4 kilos.
Según Ciccra, la mayoría de los cortes registró aumentos que oscilan entre el 1 % a 5,5 %, aunque existen seis cortes populares que se han mantenido. “La gente está comprando menos, lo necesario para el día, y cortes más económicos. Antes se llevaba peceto para el estofado y ahora roast beef o paleta”, indicó Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal.
Pero el ingenio argentino siempre encuentra una salida. Las cadenas de supermercados Supermax ofrece pequeños cortes de carne que no superan los 100 gramos, en un país en el que para calcular una comida se estima un mínimo de 500 gramos por persona.
Carlos Irigoyen, presidente de la cadena, explicó que la idea tiene 13 años y que fue en respuesta a la crisis de 2001-2002. “Tuve que agudizar el ingenio para que la gente pueda comprar con lo que tenga en su bolsillo”, argumentó.
“Las compras vienen muy mal... y en volúmenes venimos con una caída significativa, del 12 %”, agregó. “En carne todavía más, porque tuvo aumentos muy fuertes, arriba del 30 % el año pasado y en este cuatrimestre subió otro 25 %. Hoy te das cuenta de que comienzan a proliferar en los carros las segundas o terceras marcas”.
Más cerca del Obelisco, en un barrio de Buenos Aires, una verdulería comenzó a vender mercadería a plazos, hasta 3, sin intereses. Además, durante los sábados hay importantes descuentos si la compra es con tarjeta de débito o crédito.
La verdulería de Sergio, en Villa Crespo, está atestada por la irresistible oferta en la pizarra: “con todas las tarjetas de crédito, 3 cuotas sin intereses”. La compra a plazos es un clásico en Argentina, pero no es común en compras tan pequeñas. Pero, la crisis obliga.
“Esto es para que la gente tenga una posibilidad más si no cuentan con efectivo”, se apiadó Sergio, “La respuesta ha sido excelente. No aumentamos los precios. Somos productores y consignatarios de verduras, entonces la podemos vender más económica”, contó.
En cuanto al pan, para no pagar demasiado por él hay que esperar unos días. Raúl Santo André, vicepresidente de la Federación Industrial Panaderil bonaerense (FIP), confirmó un alza del 20 % en el precio.
“El pan se fue a 40 pesos el kilo ($ 2,66) y es debido al alza en los servicios, sobre todo, agua, gas y luz. También tenemos un 12 % de aumento salarial este mes (de un total anual de 34 % a pagar en plazos). Por eso hubo que tocar el precio, de otra manera había que cerrar industrias”, justificó Santo André. La FIP nuclea 8.500 panaderías en las cuales trabajan alrededor de 40.000 personas.
Sin embargo, Santo André cree que no será necesario volver a aumentar el precio del pan este año. “Estamos trabajando con la Secretaría de Comercio y en los próximos días estaríamos firmando un acuerdo para poner un precio menor, delegando alguna ganancia al Gobierno. No queremos que falte el pan en ninguna mesa”. Al parecer, la receta oficial seguirá siendo aquella que tantas críticas le endilgó al kirchnerismo: subsidiar la producción para que el bolsillo ciudadano no siga adelgazando.