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Diario Expreso Ecuador

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Teselas, el mosaico que engalana a Guayaquil

Además de ser un material muy usado en murales artísticos, sirve como revestimiento de muros por su brillo y durabilidad. En cuestión de murales, con el mosaico vítreo compiten la cerámica, la piedra, los metales y otros materiales.

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A las teselas les va de perlas. Tan antiguas como el imperio romano, donde fueron inventadas, estas pequeñas piezas parecidas a un caramelo de menta siguen hasta hoy endulzando la imaginación de artistas y arquitectos que ven en ellas un gran elemento para decorar nuestros muros, puentes y edificios.

Mediante la creación de murales o simplemente como un material de revestimiento, los también llamados mosaicos venecianos o vitromosaicos causan furor en Guayaquil, una ciudad que no ha dejado de demandarlas desde inicios del siglo pasado, cuando prestigiosos arquitectos italianos los trajeron para adornar los primeros edificios de la ciudad.

Según muralistas locales como Carlos Swett, esta ciudad “es hoy la campeona” en murales artísticos, luego del boom que hubo a partir de los años sesenta, cuando se hicieron en edificios como la antigua terminal aérea, Autoridad Portuaria y la Caja del Seguro.

Sin embargo, a comienzos de este nuevo siglo, la creación de estas obras en los pasos a desnivel catapultaron esta colorida industria a niveles nunca antes vistos, aunque hoy las técnicas y materiales que se utilizan se han diversificado mucho. En algunos casos se usa solo la tesela, en otros la cerámica troceada; y en otros hay técnicas mixtas, es decir, combinan pintura con cerámica, teselas con metales y piedras, entre otras fórmulas.

Pero no se engañe. Hacer murales no es tan fácil, especialmente con los mosaicos vítreos de una pulgada. Ya sea que la obra artística requiera de cientos de ellos o tan solo centenares, un mural siempre representa muchos retos y a veces largos meses de trabajo en paredes no siempre lisas que están bajo sol, lluvia, polvo...

Ricardo Sandoya Lara

El arquitecto y urbanista, autor -junto al artista Gabriel Peña- del gigantesco y atractivo mural La niña volando cometa, explica cómo lo hicieron y qué retos tuvieron.

Crearlos demanda mucho esfuerzo

-¿Qué caracteriza a los murales que se hacen en Guayaquil, tanto en lo artístico como en lo técnico?

- Desde lo artístico, se caracterizan por plasmar en un lienzo a gran escala el devenir de la ciudad a través del tiempo, en sus diferentes facetas: religioso, identitario, cultural, gremial, político, económico, industrial, etc. En lo técnico creo que una de las características es el uso de materiales resistentes a diferentes tipos de afectaciones externas como el sol, la lluvia, el polvo, el esmog... Esto provoca que cada cierto tiempo se actualicen métodos en torno a materiales resistentes.

-¿Qué características tiene el mural “La niña volando cometa” en el cerro El Jordán y qué retos representó para ustedes elaborarlo?

- Tiene un área de intervención de 1.100 m2, fue efectuado con la técnica del trampantojo (ilusión óptica o trampa con que se engaña al espectador, haciéndole creer que ve algo distinto a lo que en realidad mira), debido a lo complejo del sitio donde debía ser construido: un gran muro escalonado de unos 18 metros de alto (...). Quisimos rescatar el uso del mosaico vítreo y así rendir homenaje a aquellos maestros y la técnica usada por ellos, que recubren algunos edificios representativos de la urbe. La temática de La niña volando cometa no fue casual. Se trabajó con los moradores del sector, investigando qué valores identitarios, actuales o pasados quisiesen que quede plasmado en el mural. La gente quiso que se destaque uno de los juegos tradicionales que han disfrutado por generaciones. Creo que el mayor reto fue el proceso constructivo, no fue nada fácil desde el inicio hasta el final.

Carlos Swett Salas

Muralista y restaurador guayaquileño, señala que algunos edificios antiguos de la ciudad conservan los mosaicos originales que fueron traídos desde Italia.

La pared se suele dañar, el material no

- ¿La moda de hacer murales va en aumento en la ciudad y el país?

- Es algo que crece y hoy no solamente se hacen de mosaicos, hay diferentes técnicas. Por ejemplo hoy yo estoy haciendo una reconstrucción y mantenimiento especial de uno que tiene más de 20 años de creado y es de técnica mixta: está hecho en base a mosaico, metales como bronce y láminas de cobre...

-¿Los mosaicos son solo para obras artísticas o además quedan bien como revestimiento de paredes?

- Los primeros mosaicos que se importaban acá eran italianos, hay muchos edificios que aún lo conservan. Los trajeron más bien para los arquitectos e ingenieros en ese boom que hubo en Guayaquil de sus primeros edificios para revestir y evitar la pintura, porque la ventaja del mosaico es que ya no hay que pintar.

-¿Reparar un mural cuesta más que uno nuevo?

- Sí, muchas veces. A veces uno lo ve por fuera, da un presupuesto inicial y trata de hacerlo lo más económico posible. Mi papá (Jorge Swett) fue uno de los artistas más justos en esto: solamente pedía para materiales, pago de personal y mano de obra por el tiempo que duraba la obra. No es lo mismo pintar un cuadro que hacer un mural, esto es enfrentarse a una pared, con el sol, lluvia y se necesita de ayuda.

- ¿Los murales y sus materiales se viven dañando?

- Los materiales se conservan, la pared que soporta el mural es la que sufre con terremotos y asentamientos que forman fisuras y se desprenden los mosaicos.

- ¿Guayaquil es una ciudad de murales?

- Creo que es la campeona, y más, después de que el Municipio adornara con ellos los pasos a desnivel. Eso le dio la oportunidad a diferentes artistas que eran de caballete, a hacer murales.

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