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Sorpresa como en pinata
El soberano se ha pronunciado. Mientras terminaba de escribir este artículo, el cómputo parcial de los votos daban al Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero como ganador de una buena parte de las dignidades de ciudades y provincias de la costa ecuatoriana. Este electorado se encuentra bastante definido y polarizado hacia esa fuerza política.
En las otras regiones del país no ocurre lo mismo, la votación es tan dividida como inesperada. La sorpresa como en piñata nos la dio la provincia de Pichincha, donde claramente tenemos electores que añoran y apoyan a Correa, situación que lucía poco probable luego de conocer todas las fechorías que se cometieron durante la década perdida.
Otro resultado inesperado es el del sufragio para la alcaldía de Quito, donde casi nadie esperaba una votación tan disputada.
Es digno de destacar el rechazo que ha tenido la elección de ese engendro conocido como el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Esta situación merece una lectura profunda. Los grupos políticos y los ciudadanos debemos decidir sobre la continuidad de este peligroso órgano de poder. Recordemos que este fue incorporado en la Constitución de Montecristi con un fin perverso, tomarse todas las funciones del Estado a través de la designación de las autoridades de control, fiscalización y justicia, para que los bribones de turno pudieran manejar a su antojo e impunemente, todos los recursos de nuestro país. Sin embargo, es importante blindar lo hecho por el presente Consejo Transitorio, pues no se puede permitir que, por ejemplo, algún trasnochado pretenda entre gallos y medianoche, eliminar la recién nombrada Corte Constitucional, que en su gran mayoría está compuesta por gente profesional y de antecedentes intachables.
La respuesta sobre el futuro de esta arma de doble fijo solo la tendremos con una consulta popular, donde el soberano decida lo que ya ha insinuado a gritos en estas elecciones que han dejado boquiabiertos a gran parte de los ecuatorianos.