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Solca, sensatez y politica

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En tiempos de crisis y de penuria fiscal, por la condición que impone el modelo económico gubernamental, es difícil llamar a la sensatez. Incluso cuando las encuestas señalan que el liderazgo va en declive. Pero no está por demás decir que hay problemas que se deben manejar con mucho tino, dejando de lado la soberbia y la prepotencia.

Por eso la economía de Solca debe estar al margen de la pasión ideológica y política.

La Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (Solca) no nació como un producto político. Surgió de una necesidad y demanda social ante el ascenso de esta grave y peligrosa enfermedad. Su creación y modalidad de financiamiento, con autonomía, y buscando la solidaridad ciudadana, jamás pensaron en la política.

Por eso Solca es la institución e ícono de mayor prestigio de los organismos autónomos de salud. Decir que es el Gobierno quien la sostiene y financia es una falacia. Una audaz falsedad. Esa entidad importante que atiende a los enfermos de cáncer lo hace con el aporte ciudadano que el Estado debe recaudar y transferir responsable y oportunamente.

Solca, con su historia, avance y aporte positivo a la salud no debe ser razón ni motivo de pugilato político. No caben las posiciones desafiantes respecto a su labor, tarea y especialización. Precisamente porque el Estado en ninguno de sus hospitales, ni el IESS, tiene cómo desempeñar esa tarea que Solca realiza, se le derivan pacientes para que ella los atienda.

Es irresponsable e inhumano presentar a Solca como pirata de fondos públicos. Jamás lo ha hecho. Toda su historia de manejo de los recursos que la ciudadanía le aporta por la vía de las transacciones del mundo bancario y financiero, dice que son gestionados con transparencia y honradez.

No es hora del dogma estatista y de creer que este puede hacerlo todo. Si así fuera, la lucha contra el cáncer y Solca mismo hubiesen sido productos gubernamentales. Pero no lo son. La sociedad civil creó la instancia necesaria donde el Estado no hacía nada y estaba ausente.

El problema de Solca no es político sino de atención a la salud de los ecuatorianos. No cabe persistir en forma obsesiva, en el manejo de su financiamiento ideológicamente. Hay que transferir los recursos que la ciudadanía aporta con diligencia y prontitud porque así lo establece la ley que creó Solca para atender a los enfermos.

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