Solapando la corrupcion
Un triste fin de fiesta está brindando la revolución ciudadana. Como ya no es posible, pese al descarado cinismo de que se hace gala, promover los lemas que hicieron crecer la esperanza de muchos ecuatorianos, tal cual aquel de las manos limpias, ahora se recurre a su banalización.
Cuando la evidencia de sus manos sucias es cotidiana, apena escuchar al presidente argumentando a favor de la estulta postura de que las coimas no perjudican al Estado. ¡Qué vergüenza! Si fuese cierto que los corruptos que las entregan las toman de sus ganancias y no de los sobreprecios que pagamos todos los ecuatorianos, abochornaría de todos modos que el presidente justifique a los funcionarios corruptos que las reciben. ¡Qué imagen de país! Sucia república bananera, donde el cohecho se justifica desde las más altas esferas gubernamentales, se lo llama “propinita” y se trata de diluir las denuncias porque están rozando las cabezas mayores y pueden terminar causando un gran terremoto electoral.
Así, resulta que un tal Charlie Pareja y Odebrecht, según el ahora acucioso fiscal, son los causantes de toda la trama de corrupción que ha vuelto irrespirable el aire ecuatoriano.
¡Diez años se han tomado para detectarlos y de pronto se han convertido en cabezas de turco!
Yo no me atrevo a juzgar si todo aquello de lo que se los acusa es o no cierto, pero no vengan a pretender descalificar las denuncias de Odebrecht por el origen o por la fuente que las transmite. ¿Acaso no validaron el testimonio de un delincuente para revisar la sentencia de Galo Lara y mantenerlo preso en condiciones atentatorias a sus derechos humanos?
No nos vengan a decir por tanto, que lo declarado por Marcelo Odebrecht hay que tomarlo con beneficio de inventario, que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos hace política con sus denuncias y que las coimas no perjudican al país.
Por lo menos tengan un poco de pudor y traten de enfrentar la catarata de pus que está inundando la República, con actitudes más dignas de la tan cacareada majestad del poder, que reaccionaba furibunda frente a una “mala seña” y hoy...
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