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Sentimientos
¿Cuánto puede dolernos el Ecuador y cuánto lo amamos? Creo que hasta el sábado pasado no sabíamos con claridad cuánto duele el sufrimiento de los demás, cuántas lágrimas nos arranca una familia que aunque no es la nuestra, se ha destruido como consecuencia del terremoto del 16 de abril; creo que no lo conocíamos con certeza. El preguntarnos qué hacemos aquí y pensar que nos necesitan tanto en otro lado, no lo imaginábamos con claridad hasta el trágico acontecimiento que nos azotó.
Mirarnos y preguntarnos unos a otros y confirmar que esta vez somos nosotros, no son otros, es nuestro país, nuestros hermanos. Ellos, a quienes hemos sentido más cerca que nunca, con quienes nos hemos sentido más unidos que en cualquier otro momento; sus lágrimas han sido las nuestras.
Escribo estas líneas y aún no salgo de mi asombro, que no sé si es miedo o tristeza. Tantos sentimientos juntos.
Miro hace apenas una semana atrás y pienso en lo preocupada que estaba por temas que ahora veo intrascendentes, desde la complejidad del trabajo diario, las dificultades del día a día, incluso de lo que iba pasando en el país. Y de repente la vida, que siempre enseña, a las buenas o a las malas, nos dio una lección. La naturaleza nos demostró que podemos ser más unidos de lo que pensábamos, más solidarios de los que podíamos prever, estar más cerca de nuestro prójimo de lo que podíamos creer y que los problemas reales son los que enfrentan a la vida con la muerte.
Los días se nos han llenado de anécdotas, unas muy tristes, y dentro de ese sentimiento tan duro, otras reconfortantes: el rescate de unos niños, de un hombre que sale victorioso de entre las ruinas, una foto de bomberos rezando antes de empezar su jornada.
La entrega y dedicación de muchos reconforta el alma y nos dice que ante grandes tragedias hay grandes esperanzas.
La solidaridad, las muestras de ayuda de quienes vivimos en nuestro querido Ecuador, así como la de todos quienes son extranjeros pero hermanos en este momento, es ese pequeño rayo de esperanza que nos ayuda a seguir adelante y a poder ser ese soporte de quienes tanto nos necesitan.
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