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Sembrar en nuestros hogares el trabajo honesto
“Plantad en vuestra casita o en vuestro pedazo de tierra un huerto. Cuidadlo vosotros mismos, con vuestro trabajo, y después de vuestra muerte, vuestros hijos no encontrarán, como encuentran ahora, las casas destruidas por las bombas o devastadas por los soldados, o saqueadas por los ladrones, que nacidos en el estiércol, no son capaces de nutrirse con otra cosa. Y así, las guerras engendran ladrones y asesinos, en cantidad inconmensurablemente mayor que la que producen los tiempos de paz y tranquilidad”.
Es uno de los párrafos de las últimas páginas de la obra italiana El ladrón de bicicletas. Este libro narra el drama de un hombre sencillo que echa a sus hombros la aventura de buscar su bicicleta hurtada.
En su odisea tiene que deambular en los barrios marginales de Italia, mezclarse entre los ladrones y prostitutas. Mientras hace su recorrido, va reflexionando todo lo que ve y todo lo que escucha; tiene ante sus ojos una sociedad corrompida, ese es el saldo de la Segunda Guerra y el fascismo.
Aunque los tiempos y las circunstancias son diferentes, nuestra sociedad no dista mucho de la reflejada en el libro.
No tenemos las casas devastadas por bombas, tampoco sufrimos de saqueos y mucho menos estamos en guerra, pero basta con echar un ojo a nuestra política para hacer un simple análisis de nuestra realidad.
A las puertas de unas elecciones, el desconocimiento y la incertidumbre se han apoderados de los ciudadanos, incluyendo a los candidatos que hacen sus ofertas sin tener una idea de cuáles serán sus competencias si llegan a ser elegidos, y a un presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que exhorta a la desaparición al organismo que él lideró.
Ante esta situación, ante toda la corrupción que estamos viviendo, ante toda esta politiquería es indispensable y urgente aplicar lo que se recomienda en la obra: “plantar en vuestras casas un pedazo de tierra con trabajo honesto”.
Wendy Zambrano León