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Santay vuelve a estar conectada a Guayaquil
3 millones de dólares costaron las reparaciones del tramo colapsado del puente hacia Santay.

Una radio local narraba al mediodía de ayer el partido que hasta ese momento Argentina perdía 1-0 contra Croacia en la actual edición del Mundial de Fútbol y justo cuando alguien cometió una falta y esperaban la reanudación de las acciones, el locutor aprovechó para hacer la mención con la misma emoción con la que se anuncia el cobro de un penal: “Reabrieron el puente a Santay. Ya podemos pedalear hasta la isla, señores”.
Y era cierto. Desde las 08:00 de ayer, cuando el gobernador Francisco Cevallos y una comitiva de autoridades, empresa constructora e invitados especiales recorrieron parte de los 145 metros del puente afectado, el tránsito peatonal por el viaducto quedó reabierto.
Hay razones para explicar la emotividad a media transmisión de partido. Las autoridades de Turismo aseguran que la Santay ocupa el segundo lugar de los atractivos nacionales más visitados, que solo las Galápagos están por delante de la isla, dice el gobernador, y que hasta antes del accidente de octubre pasado cada mes ingresaban 30 mil personas.
Y sin duda, los más emocionados son los isleños. Las 250 personas que residen en la Ecoaldea preparaban por la tarde una reunión para organizar lo que será la reanudación de las actividades en Santay, en especial para este fin de semana.
“Económicamente esto nos dará respiro. Ya no se aguantaba”, comenta Alberto Domínguez, uno de los voceros de las familias que residen en la isla.
El 30 % de los infantes de Santay estudian en Guayaquil. Cada día, en esos 165 que estuvieron sin el puente, eran trasladados en canoas o debían esperar un bote que los llevaba en grupo. Algo similar ocurría con los adultos: muchos trabajan en la ciudad, pero todos adquieren sus alimentos precisamente del otro lado del río.
“Dependemos mucho de Guayaquil para abastecernos, pero también para el ingreso de turistas”, dice Valentín Domínguez, también dirigente de los colonos de Santay, quien reconoce que aunque el paso por Durán se mantuvo abierto para el flujo peatonal, quedaba muy lejos de la Ecoaldea.
También lucía emocionado la mañana de ayer Humberto Alarcón, el gerente de la empresa Alcelsa, dueña del barco pesquero Patricia que aquella tarde del 12 de octubre pasado embistió el tramo cercano a Guayaquil hasta provocar el colapso. “Fue una cuestión de la naturaleza”, por lo que luego del daño el tema tenía que enfrentarse de la forma como se lo hizo, “tratando de resolver el problema”.
Económicamente, Alcelsa tuvo que hacerse cargo de la prima para la ejecución del seguro del barco pesquero con la compañía La Unión, que terminó desembolsando los rubros para la reconstrucción.
Comparado con el tramo afectado, los constructores (la empresa Metain) implementaron cierto grado de inclinación en las vigas, para que el viaducto tenga una mayor rigidez.
Con madera plástica nacional
A fin de mes se espera que queden habilitadas las caminerías internas de la isla. Estos trabajos se iniciaron en los meses previos a la caída del puente. Para cubrir los orificios en puntos específicos de las pasarelas que unen la Ecoaldea con los puentes peatonales, el de Durán y el de Guayaquil, se contrató la dotación de madera plástica que una empresa local confecciona con material reciclado. Se espera terminar estos trabajos para que la Secob entregue la obra al Miduvi y este la pase al Ministerio de Ambiente, que estará a cargo de la isla.