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Rousseff “indignada”, promete luchar contra el impeachment
La presidenta brasileña Dilma Rousseff se dijo ayer “indignada” por la aprobación de un proceso de destitución en su contra en la Cámara de Diputados y prometió seguir “luchando” para evitar que el Senado lo ratifique.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff se dijo ayer “indignada” por la aprobación de un proceso de destitución en su contra en la Cámara de Diputados y prometió seguir “luchando” para evitar que el Senado lo ratifique.
La Cámara de Diputados aprobó el domingo por una aplastante mayoría (367 votos a favor, 137 en contra) transmitir un pedido de impeachment al Senado, donde se decidirá si hay base para abrirle un juicio por presunto maquillaje de las cuentas públicas.
“Recibí 54 millones de votos y me siento indignada por la decisión”, dijo en una rueda de prensa en el palacio gubernamental de Planalto, en su primera reacción pública tras el voto en la Cámara.
“No hay en mi contra una acusación de desvío de dinero público... de tener dinero en el exterior. Por eso creo que es una injusticia. Personas con cuentas en el exterior presiden la sesión de una cuestión tan grave”, zanjó Rousseff en referencia al presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, investigado por corrupción.
La mandataria dijo que el Gobierno tendrá una relación “diferente” con los senadores para frenar el proceso a través de una “interlocución calificada”. “No me dejaré abatir, voy a continuar luchando como lo hice toda la vida”, dijo Rousseff. “Están torturando mis sueños, mis derechos, pero no van a matar mi esperanza, porque sé que la democracia está del lado correcto de la historia”, añadió.
Para acelerar el desenlace de una saga que paraliza a la principal economía latinoamericana, Cunha entregó ayer el pedido de destitución de Rousseff a su par en el Senado, Renan Calheiros, quien ahora tiene las llaves de la crisis (ver gráfico).
“Brasil necesita salir del fondo del pozo y tenemos que resolver esta situación lo más rápido posible. El Senado debe darle celeridad”, declaró el domingo el legislador.
Las presiones sobre el Senado para dar el empellón final a Rousseff venían también de sectores productivos. “Llamamos al Senado Federal a dar seguimiento a las acciones emprendidas hasta ahora, en el sentido de avanzar en los cambios deseados por la sociedad”, afirmó la poderosa Confederación Nacional de Agricultura (CNA) en un comunicado.
Si la moción en el Senado se aprueba, el juicio se instala y Rousseff es finalmente destituida, el vicepresidente Michel Temer concluiría el mandato hasta fines de 2018.
La consultora internacional de riesgo, Eurasia, advirtió que “no se puede dar por hecha” la decisión del Senado, aunque estima apenas en un 20 % la posibilidad de que rechace dar cauce al juicio político.
Pero un mandato de Temer no contentaría. La mayoría de los brasileños que salieron el domingo a protestar en las calles, tanto los seguidores de Rousseff como los que pidieron su salida, exigen que Temer también sea destituido, según un sondeo divulgado ayer.
La encuesta realizada por la firma Datafolha y divulgada por el diario Folha de Sao Paulo, halló un 54 % de partidarios de que Temer también sea sometido a un impeachment y un 68 % considera que su gobierno sería regular o pésimo.
Entre quienes salieron a defender a Rousseff, un 79 % quiere que Temer también sea destituido por el Congreso y un 88 % cree que su gestión sería regular o pésima.
Los mercados, mientras tanto, han recibido con cautela el avance del trámite del juicio político. La bolsa de Sao Paulo arrancó el día con una bajada del 0,74 % y, luego de una sesión de grandes oscilaciones, su índice Ibovespa, el principal indicador del parqué, acabó con una leve caída del 0,63 % y se situó en los 52.894 puntos.
Según el analista João Pedro Brugger, continúan con “incertidumbre” a la espera de ver “cómo será el desdoblamiento del juicio a partir de ahora”.