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Robots sociales companeros en la soledad y en las fobias

Si es padre, tío o abuelo, seguro sabrá que es muy difícil que los más pequeños de la casa quieran ir, conscientemente, a la pediatra o al dentista. Es posible que se enfrenten a las muy temidas inyecciones y, simplemente no quieren averiguarlo.
Pero qué pasaría si existiera un ‘compañero’ que realmente pueda convencerlos e incluso logre que los pinchazos resulten menos dolorosos. Ya existe y su nombre es MEDI. Además les cuenta cuentos, los anima y les enseña a relajarse.
Se trata de un robot, de no más de 80 centímetros, que ha sido desarrollado por una compañía española, Macco Robotics (Sevilla), y es el primer humanoide que ayuda a reducir el dolor infantil en los chequeos de rutina y tratamientos hospitalarios. En el hospital infantil de Alberta, en Canadá, ya se ha probado, y la tasa de vacunación ha crecido un 10 %.
El MEDI, que está basado en el modelo NAO de esta compañía, usa el reconocimiento facial para saludar a cada niño por su nombre. Además, puede programarse según la edad, y así logra interactuar con pacientes desde los dos a los 16 años. Siempre está activo.
Los sentimientos de soledad en las personas de diversas edades, también son un problema que lograrían paliar los robots.
Según un estudio de Marian Banks y sus colegas de la Saint Louis University School of Medicine, que examinó los efectos de los perros reales y los robóticos (un Aibo de Sony) en ancianos, durante ocho semanas, descubrió que los pacientes formaron el mismo vínculo emocional con ambos tipos de perro, y los dos ayudaron en la misma medida a paliar los sentimientos de soledad.
El pensamiento lógico y las habilidades sociales, en especial de los niños con autismo, también se ven beneficiados de la interacción con pequeños robots como el TangiBot, el cual ya ha sido probado en varias escuelas infantiles de la ciudad de Valencia, entre ellas, la de la propia universidad (UPV).
A medida de que los robots mejoren sus prestaciones, presentaciones y su imitación como criaturas reales, es muy probable que pronto eclosione una nueva industria de robótica emocional que enriquecerá o, al menos cambiará radicalmente, nuestras relaciones interpersonales con los demás y, seguramente con nuestros perros y gatos.
Si es padre, tío o abuelo, seguro sabrá que es muy difícil que los más pequeños de la casa quieran ir, conscientemente, a la pediatra o al dentista. Es posible que se enfrenten a las muy temidas inyecciones y, simplemente no quieren averiguarlo.
Pero qué pasaría si existiera un ‘compañero’ que realmente pueda convencerlos e incluso logre que los pinchazos resulten menos dolorosos. Ya existe y su nombre es MEDI. Además les cuenta cuentos, los anima y les enseña a relajarse.