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Que no se repita
Más allá de las filtraciones, pantallazos lanzados a las redes, rumores de negociaciones “non sanctas”, discrepancias durante el proceso entre el personal del Ineval con el del Ministerio y desconocimiento del mismo proceso por parte de los veedores; más allá de las inconsistencias tecnológicas, el desorden producido y la naturaleza, no ha habido mayor desastre que enfrentara promoción alguna que la rendición de la última prueba Ser bachiller.
Los problemas por tanto no pasan solo por el hecho de que ciertos estudiantes después del primer turno recibieron información de cómo era la prueba o si fueron más o menos lapsos los delegados que, en algunos casos, angustiados por la tormenta y por su urgencia de retirarse de los planteles, favorecieron circunstancias poco propias. El problema mayor vuelve a estar dado por el estilo y el cómo elegidos.
El hecho de querer controlarlo todo y ser el árbitro de quién pasa o no y en que día, y de quién ingresa o no a la universidad, es el trasfondo que produjo la cadena de fallas que mantuvo en ascuas a todo el mundo educativo de la costa que tiene que ver con el bachillerato.
Las notas parecería que no satisfacen a todos ni reflejan con exactitud las realidades, pues el problema está fundamentalmente en el ¿cómo se preguntó? Ya ha quedado claro que uno es el lenguaje y estilo del evaluador, otro, el del profesor que día a día manejó los programas educativos y las evaluaciones institucionales, y por supuesto, otro muy diferente, el del alumno que no entendió lo que se le estaba preguntando.
Que las universidades de acuerdo a su perfil de ingreso trabajen sus pruebas de admisión.
Si hubiésemos querido ser honestos, el examen debió repetirse en cada institución con el nivel y lenguaje apropiado a cada condición y por favor, no insistamos en repetir modelos que no son válidos siempre y para todos. El alumno ecuatoriano si puede, copia, y el padre de familia nuestro, por conseguir el título, si puede facilitarlo con mecanismos poco ortodoxos, lo hace. Y el engaño es para todos.
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