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La recompensa por la buena obra
La caridad es paciente, benigna, no es envidiosa, no es jactanciosa ni es descortés, ni se irrita, mucho menos se alegra de la injusticia. El que ama no hace mal al prójimo, la voluntad es el amor sin esperar nada a cambio, si vas a hacer una obra altruista, o un apoyo a alguien, jamás saques en cara dicho acto generoso de corazón.
Dios bendice la limosna, pensad el que siembra con misericordia, misericordia cobrará, y al que siembra con abundancia cosechará abundantemente. Que cada uno dé lo que la conciencia dicta, y no de mala gana.
Dios ama a quien da por alegría. El que se apiada del pobre presta al Señor, y él lo recompensará por su buena obra.
Javier Valarezo Serrano