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Nos queda el Parque Historico
Hay un lugar que a la vez que entretiene, da a conocer nuestra historia, nuestras tradiciones y la riqueza de nuestro entorno natural. También genera plazas de trabajo y acoge a emprendedores. Y su acceso es gratuito. Es el Parque Histórico.
Inaugurado en 1997 por el Banco Central, se convirtió en un gran atractivo turístico, orgullo de los guayaquileños. Desde 2013 se eliminó el costo de la entrada y hoy depende de una asignación del Estado. Se evidencia gran esfuerzo por cuidar a los animales, la estructura y la vegetación, sin embargo, un lento y progresivo deterioro empieza a percibirse. En el sendero del área de vida silvestre se aprecian grietas y falta de tratamiento de la madera, y los letreros (en español, inglés y quichua) están descoloridos y con partes dañadas, aunque hay que destacar que incluso se mantiene información para no videntes. Todo ello contrasta con la espectacularidad de las especies que pueden ser admiradas, como el águila arpía, los ‘flamingos’, caimanes, papagayos y el show de los monos al jugar, aunque su número se ha reducido.
En las casas patrimoniales y en la casa de hacienda la falta de recursos se nota más. Requieren mantenimiento de fachadas y de su interior. Chazas, puertas, pintura, muebles y elementos decorativos, como sobrecamas y butacas, tienen que ser restaurados, y deben reincorporarse utensilios y adornos que aparecen en los letreros descriptivos pero que no están presentes. Asimismo, se observa la fachada completa de la Casa Rosada, que lleva años en ese estado y que junto con la Casa Castagneto debió ser restaurada, como se hizo con el Hospicio del Corazón de Jesús, el Banco Territorial y las casas Lavayen y Julián Coronel.
El sector privado podría contribuir a su sustentabilidad en óptimas condiciones por vías creativas que permitan generar beneficios a las empresas (el Hotel del Parque y los paseos por el río que parten del Malecón 1900, por ejemplo) y mantener la gratuidad de la entrada como una contribución a la comunidad.
Guayaquil perdió mucho con los incendios. Nos queda el Parque Histórico. Es un tesoro que hay que preservar.