Un solo puño negro y azul

Un solo puno negro y azul

La diversidad de colores queda a un lado por hoy. Los hinchas del fútbol en Ecuador estarán, de azul y negro, pendientes del compromiso de esta noche.

La diversidad de colores queda a un lado por hoy. Los hinchas del fútbol en Ecuador estarán, de azul y negro, pendientes del compromiso de esta noche. Independiente del Valle recibe a Boca Juniors de Argentina, por el partido de ida de la semifinal de la Copa Libertadores.

El cuadro del Valle de Los Chillos se ganó este respaldo con sus actuaciones dentro y fuera de la cancha.

En el campo de juego desafió a equipos que eran considerados como favoritos por historia y presupuesto. Pero les ganó con una fórmula que ha perdido espacio en el fútbol: con jugadores salidos de su cantera, producto de un proyecto deportivo sostenido.

Por coincidencia, mientras Liga de Quito levantaba el trofeo de la Copa Libertadores, en 2008, nacía el plan del Independiente. Ese año empezó a dar los primeros pasos hacia el ascenso a la serie A.

Desde 2010, cuando se concretó su arribo a la primera división nacional, fortaleció su trabajo en las formativas. Confió en el esfuerzo de sus canteras y, a diferencia de los considerados grandes del país, no invirtió mucho en extranjeros.

Ahora empieza a cosechar. Está entre los cuatro mejores del continente con una plantilla que tiene, en promedio, 20,8 años.

Su campaña en la Copa Libertadores ha tenido varios problemas. Incluso, su historia pudo durar poco. En la primera fase, cuando buscaba un lugar en los grupos, estuvo cerca de quedar eliminado. Su rival, el Guaraní, dispuso de un penal para clasificar. Ese yerro le permitió avanzar. Y después fueron partidos épicos como en Chile, contra Colo Colo; en Argentina contra River Plate y ante Pumas, en México, donde alcanzó su lugar entre los cuatro gracias a los penales.

Fuera de la cancha también se ganó ese respaldo. Desde el 16 de abril, cuando un terremoto destruyó ciudades de la Costa, la directiva decidió donar toda su taquilla.

Para contar con un apoyo masivo puso las entradas a precios populares (5 dólares la general). Además, siempre manejó un discurso unificador. El presidente, Franklin Tello, repetía a los aficionados que vayan al estadio sin importar que se pongan la camiseta de su equipo favorito.

Su propuesta tuvo acogida y, desde los octavos de final, jugó siempre con el estadio Olímpico Atahualpa lleno.