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El pueblo, principal perdedor de las elecciones
Sin temor a equivocarme y después de ver cómo se han movido los escenarios políticos en estos últimos 3 años, estimo que el principal perdedor en los comicios del próximo 24 de marzo será el pueblo.
Después de haber desayunado, almorzado y merendado las disputas, dimes y diretes, acusaciones, persecuciones, promesas incumplidas, ‘shows’, destituciones y uno que otro mal chiste, ese pueblo se forma un criterio de total decepción hacia la política y los políticos.
La “libertad” que mucho se pregona en estos días agrava aún más la condición negativa del elector, ya que existen casos donde tenemos 20 candidatos para ser burgomaestre ó 17 candidatos para tratar de llevar las riendas de una provincia. Esta sobreoferta de nombres decepciona y confunde a tal punto, que muchos se hacen la pregunta: ¿si este es candidato, por qué yo no puedo serlo?.
Es tal el hastío del ciudadano que se promueven con fuerza campañas para anular el voto, principalmente en la votación que para esta vez sería inédita (elección de consejeras y consejeros del Cpccs).
Por otro lado están aquellos a los que llamo los “pantallazos políticos”, la mayoría de los cuales carecen de conocimientos políticos o de administración pública y de manera soberbia asumen que su reconocimiento mediático se transformará en voto. Ellos sobreestiman el criterio político del elector, el cual no vota ni por el que se mete al lodo ni por el que deja de hacerlo para no ensuciarse.
¿Por qué será el pueblo el principal perdedor? La sobreoferta, el desconocimiento y el poco interés harán que el voto sea para cualquiera; será un voto sin pensar y lo más probable es que lleve al poder a quien no pueda representarlo debidamente y derive en una mala gestión.
Los ganadores en este caso serían los partidos políticos convencionales y los candidatos de periodos anteriores al 2014, que ya han ostentado el cargo que actualmente vuelven a perseguir, ya que pese a que algunos no han hecho la mejor de las gestiones, su paso por la administración pública es considerado, erróneamente, “experiencia”.
Juan F. Salazar