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Un presidente fuera de Carondelet
Antes de dejar el poder Correa hace una gira por casas de ciudadanos

El presidente Rafael Correa prescinde del palacio presidencial a las puertas de entrada de la campaña electoral para definir a su sucesor.
Desplegado en el territorio como cuando era candidato, Correa ha optado por un inusual acercamiento con los ciudadanos, lejos de los muros de Carondelet: lo ha hecho en Monte Sinaí, en Esmeraldas, en el norte de Guayaquil y, más recientemente, en Durán.
El prototipo es siempre igual: el presidente posa en las fotos junto a una familia con la que ha compartido el final de la jornada. Allí duerme, allí desayuna, allí saluda al barrio.
El movimiento presidencial por el territorio ha sido marca y seña de la era Correa, pero nunca antes había tenido la intimidad de por medio.
Esa intimidad, sin embargo, no excluye la corriente del discurso tradicional. Entre recorrido y recorrido, ayer el presidente aprovechó para ceñirse a la estrategia que ha abrazado ante cada denuncia de corrupción: un paso adelante.
Utilizando su amplificador tuitero, Correa optó por desacreditar por adelantado la entrevista al prófugo Pedro Delgado, que el periodista de La República, Carlos Jijón, colgará hoy en la web.
Delgado, primo del presidente y exdirector del Banco Central del Ecuador, no ha emitido declaraciones desde su fuga, cuatro años atrás con la excusa de un matrimonio en Miami, por el caso Duzac que involucra un crédito por 800 mil dólares.
“Sigue la desesperación de la derecha y sus periodistas”, introdujo el presidente como advertencia a la militancia. “Lo único que demuestran es que los corruptos están con ellos y tienen terror de una victoria de la revolución”.
El criterio del presidente, en una línea similar a la utilizada antes de la publicación de entrevistas a Carlos Pareja Yannuzzelli, no publicadas, esquiva por adelantado las acusaciones en su contra por parte de su excolaborador cercano, quien lo acusa directamente de “traidor”, según la previa de la entrevista.
El presidente no ha perdido ocasión desde sus recorridos oficiales por Durán para referirse a la corriente partidista y de campaña que ha colocado al feriado bancario por delante, por primera vez en una década, con una marcha conmemorativa.
Aunque no estuvo presente, Correa aprovechó la tarima de rendición de cuentas presidencial, durante sus recorridos por Durán y Milagro, donde visitó el avance de la obra gubernamental, para sumarse al mensaje de Alianza PAIS: “Conmemoramos un año más de esa nefasta crisis, el feriado bancario del 99, que todavía nos causa dolor”, dijo. Y comparó los ajustes de la época a los esfuerzos económicos que su gobierno ha ejecutado. Eso, asegura, aunque han recibido “golpes mucho más fuertes” que los de hace 18 años. ABP