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Poca preparacion frente al terrorismo
Expertos dicen que faltan políticas de defensa, seguridad, migración y antidrogas. No existen las brigadas antiterroristas.

En sus dos ediciones, la del 2002 y el 2006, el llamado libro blanco de las Fuerzas Armadas estableció la política de la defensa nacional, bajo el escenario existente: incursiones guerrilleras, tráfico de drogas, armas y precursores químicos y bandas criminales al servicio del narcotráfico.
Uno de sus creadores, el general retirado Oswaldo Jarrín, exjefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, dice que desafortunadamente ese instrumento quedó en el olvido en el 2007 y el Estado ecuatoriano, durante diez años, no hizo nada para evitar llegar a la situación que hoy enfrenta el país y, más bien, hizo de todo para que aquello ocurriera.
La posición de Jarrín, un experto en Inteligencia, es compartida por los también generales retirados del Ejército, expertos en la misma rama, José Lascano Yánez y Juan Méndez Moreno; y los almirantes Hugo Unda, exministro de Defensa; y Fernando Donoso, excomandante general de la Marina.
Todos concuerdan en que el país no está preparado para enfrentar al narcoterrorismo que, con el bombazo del sábado al comando policial de San Lorenzo, que dejó 28 heridos y 204 casas afectadas, lanzó un mensaje de advertencia a la Policía y con ello a todo el territorio nacional, incluidas todas las instituciones públicas y privadas.
Los expertos creen que el Gobierno abandonó la política de defensa nacional, en manos de las Fuerzas Armadas, al cambiarles su misión y debilitar su capacidad operativa con compras fallidas como los radares chinos y las adquisiciones de equipamientos defectuosos como los helicópteros Dhruv.
Suman a lo anterior la emisión de normas que afectaron su moral, su disciplina y su cadena de mando, y sobre todo, desmembraron un sistema de Inteligencia militar que, del servicio a la defensa nacional, pasó al de la política a través de la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain).
“Los medios de Inteligencia fueron disminuidos y se cambió a un proceso que dejó de lado la seguridad del país. El servicio de Inteligencia es vital para contrarrestar las acciones del narcotráfico”, precisa el general José Lascano Yánez.
Tan vital es para un Estado la inteligencia que es parte medular de la política de defensa nacional de un país que, según el general Jarrín, no existe en Ecuador. Según él, también faltan otras políticas: migratoria, antiterrorista, antinarcóticos y de seguridad pública.
Jarrín dice que el Gobierno tiene que tener claro que aquí no se trata de un terrorismo ideológico, se trata de un narcoterrorismo. “El ataque al comando policial de San Lorenzo demuestra la capacidad de control del narcotráfico en la población de la frontera, que no va a terminar allí. Todo el país está amenazado. El mensaje de advertencia a la Policía es solo el inicio y seguirán hacia todas las instituciones”.
Un escenario complicado para el cual, asegura el almirante Hugo Unda, Ecuador no está preparado por las malas decisiones tomadas en el pasado, que permite que “los guerrilleros y los narcotraficantes se paseen por todo el país, incluso por Guayaquil”.
Ecuador, según los expertos, tiene grupos especiales antiexplosivos y antidrogas, pero no cuentan con brigadas ni protocolos antiterroristas, y tampoco con robots para desactivar bombas. A lo mucho, dicen, hay perros entrenados para la búsqueda de explosivos.
Bajo este escenario, dice el general Juan Méndez Moreno, llegamos al punto del primer aviso de lo que puede ocurrir en todo el territorio nacional por lo que, la única vía que queda es tomar medidas urgentes que involucren a todas las instituciones (Ejecutivo, Legislativo, poder Judicial, Fuerzas Armadas, Policía Nacional) y también a la población.
“Hay que aplicar mano firme”, agrega el almirante Fernando Donoso, quien indica que el Ejecutivo tiene que comenzar por dotar a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional de todos los medios necesarios, entre ellos una fuerte Inteligencia, que permita estar un paso adelante de los narcotraficantes para neutralizar sus actuaciones.
Una acción aplicada con éxito en Colombia, según el politólogo Jaime Zuloaga Nieto, profesor de la Universidad Nacional de Colombia. Aquello, asegura, permitió la penetración de las organizaciones ilegales para destruirlas.
Según Zuloaga, Ecuador tiene una ventaja frente a Colombia, que es la inexistencia de grupos guerrilleros, que combinados con grupos criminales y narcotraficantes, convirtieron a su país en una zona de guerra.
“Hay que tener en cuenta que el poder de las organizaciones de narcotráfico es enorme por los recursos que moviliza, la conducción que tiene y la debilidad de las instituciones que ataca. No hay que olvidar que son redes internacionales, con organizaciones criminales que operan en todo el planeta, que tienen cooperantes para la corrupción, lavado de dinero, tráfico de armas, trata de personas, para lo cual se apoyan en los comportamientos inadecuados de grandes empresas productoras de bienes e instituciones del sistema financiero que hacen posible esa relación ilegal”.
Las recomendaciones de los expertos
Las propuestas.
La declaratoria del estado de excepción, que establece restricciones, no es una solución para acciones terroristas ni conflictos permanentes, según los expertos. Ellos plantean otras acciones para frenar y acabar con la amenaza del narcotráfico y el crimen organizado en el país.
Políticas públicas
Lo primero que debe tener el país para enfrentar situaciones como las que vive, son políticas públicas. Los expertos aseguran que el primer paso es determinarlas es una reunión urgente del Consejo de Seguridad Pública y del Estado (Excosena), que no se reúne desde hace 10 años.
Fortalecer las instituciones
El fortalecimiento institucional, aseguran los expertos, debe darse en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, el sistema judicial (Fiscalía y Cortes de Justicia) y en los gobiernos naciona y local. Aquello, precisan, incluye procesos de depuración del personal en cada una de ellas.
Unificar las inteligencias
Que todos los grupos de Inteligencia respondan a un objetivo común: la defensa de la seguridad nacional. Unos creen que lo ideal es retornar al sistema que había antes del 2009, que funcionó durante la guerra del Cenepa, y que se elimine la Secretaría Nacional de Inteligencia.
Controlar la información
Que exista un protocolo de control de la información que sale de las diversas instituciones públicas, sean Fuerzas Armadas, Policía Nacional y el Gobierno, para evitar que estas abonen a lo que buscan los narcotraficantes en perjuicio de la seguridad del país.
Coordinar los grupos especiales
El politólogo colombiano Jaime Zuloaga, dice que es necesario articular y coordinar a todos los grupos especiales para evitar que estos ejecuten acciones inútiles en territorio, pues esto fue lo que no funcionó en Colombia. Aquello, dice, generó una violencia colateral.