Prensa, periodismo y corrupcion

La prensa de todo nivel, especialmente la escrita, posee un largo historial positivo por su accionar responsable y comprometido con la sociedad. Siempre ha tenido un apego a la verdad. Por eso ha inscrito en la historia del periodismo importantes páginas descubriendo actos de corrupción. Uno de los más antiguos fue la denuncia de Emilio Zola en el periódico L’Aurore, del proceso Dreyfus (1898), donde expuso los hechos que ocultaban un amañado proceso. Sin la prensa, el “yo acuso” del escritor francés, la verdad no habría sido descubierta y conocida públicamente.

Por el periodismo de investigación y acuciosidad de la prensa independiente salieron a la luz los eventos secretos del ascenso de Hitler y la maquinaria propagandística y agresiva que creó Joseph Goebbels en ese gobierno. Así el mundo conoció muchas cosas ocultas de dicho régimen totalitario.

También por el accionar de investigación periodística seria de los norteamericanos, Carl Bernstein y Bob Woodward del Washington Post (que les dio el Premio Pulitzer), salió a la luz la corrupción de Watergate, que comprometía a figuras y líderes políticos de EE. UU.

Los tres casos ilustran cuán importante y necesario es el accionar de la prensa independiente, del periodismo responsable y objetivo, que precisamente por eso descubren y sacan a la luz pública los laberintos, pasos y ocultamientos que realizan los políticos para esconder actos de corrupción.

También en América Latina hay acciones de la prensa y del periodismo de investigación en los casos de Perú, Chile, Argentina, Venezuela, Brasil, Nicaragua, etc. Esto significa que esos medios y los periodistas independientes del poder han jugado un rol importante para descubrir y hacer públicos los hechos y actos de corrupción que desde el poder, algunas veces se realizan.

Por eso, en el mes del periodismo ecuatoriano es importante que la ciudadanía conozca qué tan necesaria e imprescindible es para la vida democrática, la existencia de una prensa y de periodistas que se interesen más por la verdad y el interés de la sociedad, antes que por servir al poder de turno. Pero esto siempre crea inquinas, odios y menosprecios de parte de los políticos que pretenden que sus juegos ocultos de sobornos recibidos y de actos de corrupción no se lleguen a conocer.