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Con las polleras bien puestas
Es la ‘nueva savia’ que fortalecerá la labor institucional a favor de la ciudadanía. Así lo cree el fiscal general del Estado, Galo Chiriboga, al referirse a los 23 nuevos fiscales provinciales que desde hoy ejercerán sus funciones, por un periodo de d

Es la ‘nueva savia’ que fortalecerá la labor institucional a favor de la ciudadanía. Así lo cree el fiscal general del Estado, Galo Chiriboga, al referirse a los 23 nuevos fiscales provinciales que desde hoy ejercerán sus funciones, por un periodo de dos años (2016-2018).
El evento se celebró la mañana de ayer en Quito, con la presencia de autoridades nacionales y judiciales, especialmente del Consejo de la Judicatura que convocó y desarrolló el concurso de méritos y oposición, en el que participaron 51 fiscales de carrera y de categoría 3.
Destaca el incremento de la cantidad de mujeres en el cargo, con miras a lograr la equidad de género. Siete de los 23 fiscales son del sexo femenino, en su mayoría madres que cumplen un doble rol en la sociedad.
Entre ellas destacan cuatro fiscales que están ligadas a una gran familia: la Fiscalía Provincial del Guayas, en Guayaquil. Esa casa grande que les abrió las puertas y donde adquirieron más conocimientos, experiencia y hasta mando para poder dirigir otras fiscalías.
Solo una de ellas se queda al frente de la Fiscalía del Guayas: Sandra Morejón Llanos. Las demás parten a otros lares: Patricia Morán Espinoza irá a Santa Elena, Laura Medina Pincay estará en El Oro y por su parte Yanina Villagómez Oñate liderará la Fiscalía de Esmeraldas.
Guayas
“Si uno entra por la puerta nadie le va a direccionar”
Ser la primera mujer que ostenta la titularidad de la Fiscalía del Guayas y Galápagos es un nuevo reto que aspira a cumplir con trabajo, honestidad y servicio a la comunidad.
Es el desafío que esta sanmigueleña (nació en San Miguel de Bolívar) enfrenta desde los 19 años en que llegó para trabajar y estudiar al gran Guayaquil, tierra a la que le debe casi todo: sus inicios como profesora en la escuela Humberto Salvador Guerra, 26 años en la función pública, 24 de ellos en la Función Judicial (nueve en la Fiscalía) y la docencia universitaria.
Se muestra alegre y humilde, pero sobre todo agradecida a Dios. Tiene “muchísimas ganas de trabajar y de sacar adelante a una institución a la que me debo por nueve años, y a la que amo porque es mi familia”. Su administración la fundamentará en el respeto al compañero y un servicio al usuario de puertas abiertas.
Eso sí, promete investigar los hechos que lleguen a su conocimiento “sin distinción de nadie”. Recuerda que llegó a ese cargo tras ganar un concurso de mérito y oposición y “no por política, a dedo, por amistad o padrinazgo”. “Si uno entra por la puerta, con los conocimientos, con la preparación, nadie le va a direccionar cómo hacer tal o cual cosa. Acá se va a respetar el debido proceso. No a la impunidad”.
Su rol de fiscal termina cuando ejerce su otro cargo: el de madre de dos princesas de 14 y 16 años, con quienes comparte su delirio por los mariscos.
Esmeraldas
“Nosotras también podemos estar en todas las esferas”
Prefiere no decir su edad, pero su atlético físico denota mucha juventud. Es una madre de temperamento firme con una gran voz de mando.
Durante una década fue asesora jurídica del Comando de Operaciones Navales de las Fuerzas Armadas y en los últimos once años se ha desempeñado como fiscal, en unidades como: Violencia Sexual e Intrafamiliar, Contra la Vida; como coordinadora de Flagrancia en la Policía Judicial, Antinarcóticos; y, últimamente, Soluciones Rápidas.
Estar al frente de la Fiscalía de Esmeraldas es un desafío muy importante en su carrera. También es la primera fiscal mujer que ejercerá esas funciones en la segunda provincia más golpeada por el terremoto que sacudió al país el 16 de abril.
“Es un reto para salir adelante con todos mis compañeros... continuar con nuestro trabajo para el bien de la sociedad y de nuestro país”. Su logro profesional lo compartirá con ellos.
No se apresura en decir que hará cambios. La semana anterior viajó al que será su nuevo domicilio, para conocer más cada cantón de la Provincia Verde para ver qué hay que mejorar y tomar decisiones, y probar “los mejores mariscos” de la Costa. Solo advierte que no le temblará la mano si le llega un caso de connotación pública o con algún conocido. Eso sí, respetando el ordenamiento jurídico ecuatoriano.
Destaca el avance en la equidad de género. Es parte de eso. “Nosotras podemos estar en todas las esferas”.
El Oro
“Escucho a todas las partes para llegar a una conclusión”
Más que un regalo por el Día de la Madre, ella considera que se merece el cargo. Dice estar apta y capacitada para dirigir la Fiscalía de El Oro, la que eligió por estar cerca de la Perla del Pacífico, donde reside su familia.
De sus 46 años de vida, más de seis los ha compartido con su otra ‘familia’ en la Fiscalía de Guayaquil, adonde se mudó luego de ganar un concurso para iniciarse como fiscal en la unidad de Adolescentes Infractores. Su desempeño la llevó luego a Descongestión de casos de Tránsito y más tarde a descongestionar casos ordinarios. También pasó por Delitos Sexuales, después por Violencia de Género, Fe Pública 6 y finalmente por Delincuencia Organizada Transnacional e Internacional (Fedoti).
Con esa experiencia y su vocación de maestra (antes de ser fiscal fue profesora de escuela en Babahoyo, provincia de Los Ríos, donde nació) piensa llevar adelante su gestión.
No piensa mover funcionarios. Trabajará con los que tenga y les dará lineamientos y parámetros, especialmente en los casos que necesiten mayor atención. Por su experiencia, apuntará sus esfuerzos a afianzar unidades como Violencia de Género, donde un cincuenta por ciento de víctimas son menores de edad.
Aparenta un carácter fuerte, pero se define como dulce, muy sensible y muy hogareña. Al final del día asume su función de madre con sus hijos de 10 y 13 años.
Santa Elena
“Llevaré las investigaciones como debe ser”
A sus 37 años de edad se apuntala como una de las fiscales provinciales más jóvenes del país.
Dejó su natal El Oro para vivir en Guayaquil cuando apenas tenía 17 años. Quería seguir sus estudios y trabajar. El 12 de junio de 2002 se inició en la Fiscalía como pasante de la facultad de Jurisprudencia. Su buen desempeño y las ganas de seguir adelante la llevaron a escalar. Pasó a ser amanuense, luego ascendió a secretaria y hace ocho años a fiscal en unidades como: Violencia Sexual e Intrafamiliar, Delitos contra las Personas y Garantías, y Antilavado de Activos. Una carrera que hoy encara con la dirección de la Fiscalía de Santa Elena, la más nueva.
“El ser humano a través del paso del tiempo tiene que asumir retos, pero con mucha responsabilidad, sobre todo con un gran compromiso social... Nosotros nos debemos a la sociedad”.
Piensa encaminar su gestión con mística de trabajo y honestidad. “Estaré siempre presta a llevar las investigaciones como debe ser... Indudablemente afrontaremos casos de connotación en los que tendremos que avanzar, sin miramientos de que es tal o cual persona involucrada. El compromiso social está presente”.
Está considerando mudarse a Santa Elena los dos años que le tocará ejercer el cargo al que se dedicará a tiempo completo. Es soltera, sin hijos y amante de la meditación y la lectura.